formula para vivir de viaje

Fórmula para vivir de viaje

Kermesse La Paz Bolivia

Machu Picchu

Fórmula para vivir de viaje

Desde hace un tiempo, todos los días al menos una persona me pregunta cuál es mi fórmula para vivir de viaje o cómo se hace para financiar un viaje largo. Si existiera una fórmula absoluta e infalible la compartiría, pero hay tantas formas de financiar un viaje como viajeros en el mundo. En el último tiempo me crucé con infinidad de viajeros, y la historia que me contó cada uno fue por completo distinta. Algunos trabajaron mucho y ahora viajan con ahorros, pero casi todos viajan y trabajan al mismo tiempo, ya sea en relación de dependencia o por cuenta propia. Pocos salieron de casa con trabajo: la mayoría comenzó su viaje sin saber qué haría para sobrevivir, y el viaje los ayudó (los obligó) a descubrir su talento.

 

En el imaginario colectivo los viajeros somos hippies, millonarios o talentosos. Yo misma pensaba eso antes de salir a la aventura, y por eso tardé tanto en decidirme. No era hippie ni millonaria. Lo único que sabía hacer era ser abogada. ¿Y qué podía hacer como abogada en otro país? Nada. ¿Y qué otra cosa podía hacer sino ser abogada? Nada, porque se supone que los abogados somos estructurados, insensibles y cuántas cosas más. Viajar me enseñó que todos tenemos un talento, que es sólo cuestión de encontrar algo que nos guste, trabajar duro y ser pacientes. Así de simple y a la vez de difícil.

 

Hace más de un año soy nómada, y sentí que ya era hora de compartir mi fórmula para vivir de viaje. En este post no habrá soluciones mágicas ni respuestas a medida. Lamento informarte que eso no lo encontrarás en ningún lado: el que te diga que si hacés tal o cual cosa vas a poder vivir de viaje, miente. Cada persona tiene gustos, habilidades y realidades distintas; lo que le funciona a uno puede no funcionarle a otro. Sos vos el que tiene que descubrir su talento y, como dije, trabajar duro y ser paciente. Lo único que puedo garantizarte es que se puede vivir de viaje.

 

Salar de Uyuni

Y conocer el Salar de Uyuni

Amazonía peruana

La Amazonía peruana

Los Frailes, Ecuador.

La costa de Ecuador

Tayrona, Colombia

El Caribe colombiano y todo lo que te propongas…

Dicho lo dicho, paso a revelar mi fórmula para vivir de viaje:

Tomar la decisión

La primera y última razón por la que vivo de viaje es porque así lo decidí (aunque en otro post haya dicho lo contrario). No fue fácil: vivía cerca de mis afectos, tenía un trabajo cómodo, alquilaba un lindo departamento, podía soñar con la casa propia y salir de vacaciones una o dos veces al año, y hasta creía tener el futuro bajo control (?). Soñaba con viajar pero tenía miedo de perder lo conseguido. Sabía que en toda decisión se gana y se pierde, que si la ecuación fuera ganar-ganar no habría nada que decidir…. pero me aterraba perder. En septiembre de 2014 hice mi primer viaje sola y, como siempre digo, fue revelador: me di cuenta de que no decidir es también una decisión, y que lo que perdía en ella era ni más ni menos que mi sueño de viajar, al menos una vez, sin límite de tiempo ni destino fijo. Mi amiga Julieta dice que desperté, y que quien despierta nunca más puede “hacerse el tonto”.

 

Desierto de Ica, Perú.

Al final, gané más de lo que perdí (Foto: Guido)

Montaña de los Colores, Perú.

Hasta me enamoré y encontré compañero de viaje 🙂

Ahorrar

Creo que Julieta tenía razón, porque desde ese momento no pude pensar en otra cosa que en viajar. Para ese entonces, además de gastos fijos (alquiler, expensas, luz, agua, Internet, tarjeta de crédito, etc.), tenía deudas porque hacía poco me había mudado y amueblado un departamento casi de cero. Aunque ahorrar me parecía más difícil que correr una maratón, me lo propuse. Abandoné mis clases de teatro y de portugués, dejé de salir a comer afuera y de ir a bailar con mis amigas. Nunca más me compré ropa. Comencé a usar la bicicleta como medio de transporte y a ser cuidadosa con mis compras. Busqué un trabajo además del que tenía (llegué a trabajar doce horas diarias) y organicé ferias americanas en las que vendí casi toda mi ropa. En un año y medio ahorré lo que no había podido en toda mi vida.

 

Un día de nieve en Bolivia.

Gracias a esos ahorros me dediqué cinco meses pura y exclusivamente a viajar (Foto: Gabi)

En el mercado de Villa Tunari, Bolivia.

Y a pensar qué podía hacer para vivir de viaje (Foto: Guido)

 

Reformular la escala de valores

Nadie se animaría a decir que el dinero es más importante que la felicidad, la salud o el amor. Sin embargo, en la práctica, la vida de la mayoría de las personas gira en torno al dinero. Cuántos postergan irse de viaje, emprender algo propio, vivir del arte y tantas otras cosas porque primero tienen que comprarse el auto, luego la casa, más tarde la quinta, y después departamentos para tratar de vivir de rentas. En el medio el televisor, el lavarropas, la Phillips Juicer… Y las benditas vacaciones, porque sin vacaciones hay infartos, sobrepeso, estrés. Algunos dicen que para vivir de viaje debieron cambiar de paradigma o de chip: a mí me gusta pensar que yo debí reformular por completo mi escala de valores. Aunque el dinero comenzó a preocuparme más que cuando tenía un trabajo fijo, dejó de ser una prioridad, de manejarme la vida.  Al principio fue difícil, y a veces todavía me cuesta. Pero lo bueno es que se aprende a vivir así, y que estar ocupado en el día a día puede ser menos asfixiante que estar preocupado por los siguientes diez, treinta o sesenta años de vida.

 

Camino a Macchu Picchu.

Desde que salí de viaje lo único que tengo es mi mochila (Foto: Guido)

Fórmula para vivir de viaje

Y mi cámara de fotos ♥ (Foto: Guido)

 

Viajar económico

Ahora que estoy de viaje gasto menos que cuando vivía en Buenos Aires. Si bien es cierto que el costo de vida en la city porteña es uno de los más elevados de Sudamérica, yo gasto menos porque viajo de forma modesta (rasca para los pibes). Jamás pagué más de cinco dólares por una cama ni más de dos o tres por un plato de comida. En más de un año tomé un sólo avión (y el pasaje me lo regalaron), y sólo contraté excursiones cuando fue imposible hacerlas por cuenta propia. No compro ropa, zapatos, carteras, cremas ni souvenirs. Hasta lavo mi ropa a mano, así que podés imaginarte. A veces me resulta agotador viajar así, pero, además de que por el momento no me queda otra, me permite conocer mejor los lugares y su gente. Y no sabés lo que se siente darse un gustito de vez en cuando: un cappuccino en un bar puede ser algo genial.

 

Fórmula para vivir de viaje

A veces me toca dormir en lugares siniestros (Foto: Guido)

Fórmula para vivir de viaje

En carpa

Fórmula para vivir de viaje

O viajar a dedo

Vivir de viaje, no de vacaciones

En otros blogs había leído que vivir de viaje no es lo mismo que estar de vacaciones, pero recién al comenzar a viajar entendí de qué se trata: los viajeros no estamos tirados frente al mar 24/7, sin más preocupación que comprar cerveza fría. Si supieras cuánto camino para encontrar el hostel, restaurante, puesto callejero o almacén más barato, no lo creerías.  O el tiempo que paso arriba de buses destartalados, en la ruta esperando que alguien me levante, o sentada frente a la computadora mientras los turistas turistean. Encima de que trabajo (de eso hablaré más adelante), tengo este blog que me saca tiempo y por el momento no me da plata. Escribir, corregir el texto, editar las fotos, publicar, compartir en las redes; responder mensajes, comentarios, e-mails. Aprender de SEO, de marketing digital, de programación, de escritura y de fotografía (lloro… pienso todo el día en qué hacer para generar o aumentar mis ingresos). Y el laburo interno, ese que nadie ve y que es necesario para animarse a emprender, para hacer algo en lo que una se siente por completo expuesta e inexperta.

 

Fórmula para vivir de viaje

El behind the scenes de Adicción por los viajes: sacando fotos en los Carnavales de Oruro, Bolivia (Foto: Guido)

Fórmula para vivir de viaje

En Pisac, Perú (Foto: Guido) 

Fórmula para vivir de viaje

Escribiendo frente a una cascada en Vilcabamba, Ecuador (Foto: Guido)

Fórmula para vivir de viaje

Trabajando en un post en Santa Rosa de Cabal, Colombia (Foto: Guido)

Liberarse de prejuicios

Seguro mi profesor de escritura ahora se estará por hacer el harakiri. Y con razón: “Liberarse de prejuicios” podría ser el título del libro de autoayuda más berreta de la historia. Pero este post no tiene ínfulas de obra literaria, y yo no encuentro otra frase mejor. No sabés la cantidad de veces que escucho cosas como: “Quisiera tener tu vida”, “Sos una privilegiada”, “No podés quejarte”, “Vivís de vacaciones”, “En algún momento tenés que volver a trabajar”, y podría seguir pero no quiero aburrirte. Esas frases, por lo general, salen de boca de gente que quiero y me quiere, y no por maldad o envidia sino por ignorancia: como dijo mi amiga Yamila, todos hablan desde el sillón de su casa, rodeados de sus seres queridos, con la heladera llena. No quiero decepcionarte pero los viajeros también trabajamos, nos cansamos, nos enojamos, extrañamos, sufrimos y toda la vaina. La única diferencia es que somos nómades.

 

Camino a Choquequirao, Perú.

Pasa que, al igual que ustedes, nosotros también nos sacamos fotos sólo cuando estamos felices…

En el Ojo del Inca, Bolivia.

O cuando hacemos pavadas (Foto: Gabi)

Trabajar (nadie vive del aire)

Encontrar un trabajo que te permita viajar es un desafío personal. Yo puedo decirte que podés laburar de camarero, de músico, de artesano, de malabarista y de otro montón de cosas, pero puede que nada de eso te guste. Cuando salí de Buenos Aires, solita, no tenía idea de nada: lo único que sabía era que tenía algo de ahorros, que quería hacer de viajar un estilo de vida, y que necesitaba trabajar de algo que me gustara (aunque todavía no sabía de qué). A las dos semanas de haber empezado mi viaje conocí a Guido y a Gabriel, dos argentinos que también habían renunciado a sus trabajos para recorrer Sudamérica y, sin haberlo planeado, comenzamos a viajar juntos. Al principio nos movimos con ahorros y fue muy lindo, pero en un momento, además de que nuestros ahorros comenzaban a escasear, sentimos la necesidad de hacer algo. Pensamos mil alternativas, fuimos y vinimos, hasta que se nos ocurrió ofrecerle a los hostels fotos, videos y asesoramiento en redes sociales a cambio de alojamiento, comida y excursiones. Ninguno es camarógrafo, fotógrafo ni community manager, pero a los tres nos entusiasmó la idea, que tardó en gestarse pero al fin se concretó en el Amazonas peruano, y desde entonces se convirtió en la forma de sustentar nuestro viaje: ahora ya no sólo viajamos gracias a los voluntariados o trueques, sino que a veces también nos pagan. Y yo, mientras tanto, no dejo de escribir porque me gustaría que algún día la escritura sea otra fuente de ingresos.

El trío mágico.

El trío mágico

***

Puede que esta vida no te guste, o que pese a tus esfuerzos las cosas salgan mal. Pero también puede que te levantes todos los días, como yo, con la convicción de que viajar fue la mejor decisión que tomaste en la vida. Para saberlo, no queda otra que probar…

Viva las ilusiones

Viva las ilusiones…

En los Carnavales de Oruro, Bolivia.

Siempre y cuando las hagamos realidad (Foto: Guido)

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26 comentarios en “Fórmula para vivir de viaje

  1. Me encantó! En un momento me sentí identificada porque viaje sola el año pasada por dos meses y pase por muchos altibajos pero no me arrepiento y volví con ganas de seguir viajando, de seguir recorriendo y seguir creciendo y más. Cada vez me planteo más el empezar ahorrar y así poder salir de viaje aunque por momentos siento que aún no estoy preparada! Te felicito, imagino lo duro que debe ser por momentos, me alegro que haya gente con tu valor y el de los chicos. Siempre pensé de que viviría si me iba y leyéndote a vos, a otros viajes y algunos amigos se que si bien puede ser complicado nada es imposible. Vuelvo a felicitarte! Y seguí adelante!

    • Hola Carola, gracias por comentar.
      A mí también me llevó mucho tiempo decidirme. Supongo que uno nunca está del todo seguro, pero es importante sentirse preparado.
      Espero que si de verdad lo queres hacer algún día se te dé .
      Un fuerte abrazo!

  2. “Puede que esta vida no te guste, o que pese a tus esfuerzos las cosas salgan mal. Pero también puede que te levantes todos los días, como yo, con la convicción de que viajar fue la mejor decisión que tomaste en la vida. Para saberlo, no queda otra que probar…” GENIAL. Me encantó!!! Gracias, das ánimos y ganas. Gracias!!!

  3. Me encanta lo qué haces y lo que escribís. Te felicito por el cambio radical que le diste a tu vida, te admiro profundamente. Por el contrario a lo que muchos deben escribirte, no me gustaría tener tu vida. La admiro y si, quiero vivir viajando, pero tengo otros sueños y me gustaría poder hacerlo ganando de hacer lo que más me gusta: cine. Suena aún más utópico que plantearse tener tu vida, no? Pero bueno, supongo que ese es mi talento, o al menos lo que me mueve, ese talento del que tanto hablas que hay que buscar.
    Bueno, en fin, no te escribo para contarte mi vida y aspiraciones, sino porque me surge una duda. Me imagino que como viajera te darán ganas de conocer más que América. America debe ser increíblemente bello e interminable para descubrir, pero supongo que se te habrá ocurrido cruzar el océano y ver qué hay en Asia, Africa, Europa, Oceanía. Vivir como vos vivís te permitiría hacerlo?
    Perdón si es una pregunta muy poco discreta pero me gustaría saber si se puede.
    Espero que sigas disfrutando del amor, los viajes y todo eso que seguramente te está dando esta experiencia.

    Victoria.

    • Hola Victoria. Creo que si sabés de antemano qué es lo que te gusta y te mueve, tenés la mitad del camino allanado. Cuando algo te gusta mucho y tenés la necesidad, la cabeza se vuelve muy creativa y se abren puertas. Más viajando, que uno conoce todo el tiempo personas nuevas y desarrolla habilidades que ni sabía que tenía. Pero, obviamente, hay que trabajar mucho, nada llega sin grandes esfuerzos.
      Respecto a tu pregunta, podría viajar a Europa o Asia porque todavía no gasté todos mis ahorros. Desde hace varios meses no los toco porque haciendo lo que hago logro cubrir mis gastos (hospedaje, comida, traslados en buses y alguna que otra cosita), pero no tengo margen de ahorro. Igual todavía no quiero cruzar el charco, América es demasiado increíble como irme a otro continente tan pronto.
      Gracias por tu comentario.
      Hago fuerzas para que puedas concretar tu proyecto.
      Un beso grande!

  4. Marina qué bueno saber de vos!! Me alegra mucho que estés bien, tu mail fue una linda sorpresa. Que sigas bien, cuidate y disfrutá mucho… todo tiene sus lados grises pero no hay que dejar de caminar 🙂
    Beso grande!!!

      • Hola Marina! Jajaj, leí los otros comentarios y vi que eran largos y decían un montón de cosas a comparación del mío.
        Es que terminé de leer el post y fue lo primero que me salió. Me encanta.
        Me encanta lo que hacés, lo que escribís, las fotos, las experiencias, todo.
        Te sigo desde que saliste de viaje. Yo también estuve dos meses de viaje el año pasado y estoy organizando un nuevo viaje para fin de año un poco mas largo.
        Un beso!

  5. me gusta leer lo que escribís, tu vida parece un sueño, ojala en algún momento me anime a vivir una aventura como la tuya!! abrazo grande marina!!

    • Y yo pensé que con este post iba a desidealizar mi vida, jajaja.
      Hablando en serio, elijo todos los días esta vida, estoy contenta con mi presente, pero también hay momentos duros.
      Un fuerte abrazo Leo!

  6. Viste que uno nunca está solo cuando viaja solo! Qué hermoso encuentro con vos misma, Maru. Vaya un beso gigante para que te alcance por dónde vayas! ❤

  7. Más de lo mismo que dicen todos los mochileros, viajar como indigente cuando lo único que importa es viajar y conocer, ese es el objetivo. De que vivir mientras se viaja?es lo que muchos quieren saber, es lo que insinúa el título, es lo que intentan estos tratando de ser Nómadas digitales, alimentando blogs con información no relevante para con estos intentar pagar sus travesías. Eso si, engañando con títulos atrayentes para algunos, intentando hacerse virales, entrar en nichos de mercado, y cuando pueden pagar publicidad en facebook a ver si escribiendo cualquier cosa con foticos pueden pagarse el viaje.

    • Hola Andrés. Lamento que hayas llegado a este y otros posts buscando una respuesta que se ajuste perfectamente a tu vida. Lo cierto es que cada persona tiene que encontrar su camino para vivir haciendo lo que le gusta.
      Por otra parte, tener un blog profesional requiere mucho esfuerzo y trabajo, en especial cuando hay un sponsor detrás: nadie paga por publicidad a cambio de nada. Pero, además, existen otras formas de generar ingresos a través (o gracias) a un blog.
      También te cuento que la mayor parte del tiempo no viajo como indigente porque gracias al trueque, consigo excursiones de más de mil dólares, hospedaje en hoteles buenos y hasta invitaciones a fiestas, todo sin pagar un peso.
      Y puede que escriba cualquier cosa, saque “foticos” o haga videos malos, pero vivo de lo que me gusta, cosa que me llena de orgullo y me hace muy feliz.
      Te mando un abrazo grande.

  8. Qué bueno tener noticias tuyas! Seguí viajando y contándonos, a mi me gusta mucho leerte. Ojalá puedas en algún momento cobrar por tus escritos. A los envidiosos mala onda, ni cabida! Besos!

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