Los cinco mejores lugares de Perú

Empezaron las vacaciones de verano y yo recibo mensajes de lectores que me preguntan qué hacer en Perú. Pregunta difícil, porque Perú es grande y todos sus paisajes son lindísimos. Yo me di el lujo de recorrerlo durante seis meses y me gustó la montaña, la playa, el desierto, la selva, la ciudad, me gustó todo. Sin embargo, si tuviera que recomendar sólo cinco lugares, serían estos:

1. Machu Picchu.

“Ah, qué viva, todos sabemos que Machu Picchu es un must”, pensarán algunos. Yo también lo sabía, pero le había puesto tantas expectativas que tenía miedo de llevarme una sorpresa. “La desilusión es proporcional a la ilusión”, me dijo una vez mi psicoanalista, y yo sospeché que allí está la causa de mis mayores problemas. Sin embargo, a diferencia del 99,9% de las cosas, Machu Picchu no me decepcionó sino más bien lo contrario. Abarrotado de turistas y guardaparques, el escenario sigue siendo imponente, mágico, incomparable: unas ruinas increíbles rodeadas por montañas verde esmeralda y coronadas por pomposas nubes blancas. Me emocioné hasta las lágrimas.

Machu Picchu supera todas las expectativas que puede generar esta foto.

2. Ausangate o Montaña de los Colores.

Llegar a Ausangate por cuenta propia fue fácil pero cansador. Me levanté en Cusco a las cuatro de la mañana, viajé más de tres horas en bus hasta un pequeño pueblo, compartí un auto destartalado con unas chilenas, y caminé otras tres horas a más de cuatro mil metros de altura sobre el nivel del mar. Hacía un frío galopante y yo, apunada, no podía parar de vomitar. Sin embargo, al llegar comprendí por qué La Montaña de los Colores es catalogada por la Revista National Geographic como uno de los cien lugares que visitar antes de morir: naranjas, rojos, blancos, azules, amarillos y nosécuántos colores más se entremezclan en un abanico cromático imposible de describir o fotografiar. Les va a explotar la cabeza.

No filters, no Photoshop.

3. Reserva Tambopata, Amazonía Peruana.

Cuando me dijeron que me llevarían tres semanas al Amazonas a filmar y a sacar fotos, pensé que nada mejor podría pasarme. Sin embargo, ese fue sólo el principio de una de las etapas más emocionantes y surrealistas de mi viaje. En la Amazonía peruana pueden pasar tantas cosas que es imposible resumirlas en un par de renglones, pero para que se hagan una idea les voy a contar cómo empezó mi primera mañana. Me desperté en una isla de arena con el canto de guacamayos, desayuné jugo de papaya con plátanos fritos, y subí a un barco de madera que me llevó a navegar por el río Tambopata, todavía cubierto de una espesa neblina. Habremos navegado unos quince minutos cuando el guía gritó: “¡Un jaguar, un jaguar!”. Giré la vista hacia el lugar que señalaba el guía y vi un jaguar que caminaba despacio, casi en cámara lenta, libre, majestuoso y sin miedo. ¿En cuántos lugares puede verse a un jaguar en su hábitat? Todavía no me la creo.

Uno de los videos que hicimos en la Amazonía peruana lo publiqué en otro post.

4. Desierto de Ica

Apenas llegué al oasis de Huacachina sentí una gran decepción. Había leído poco y las únicas fotos que había visto eran las primeras que aparecen en Google, todas photoshopeadísimas. Había imaginado que caminaría por las dunas, nadaría en el oasis, dormiría bajo una palmera, nadaría en el oasis, sacaría muchas fotos, nadaría en el oasis, nadaría en el oasis, nadaría en el oasis… Una delirante: la Huachachina es tan sucia y maloliente que, como bien dijo mi amigo peruano Jack, si te metés podés salir hecho un mutante de tres ojos, cuatro brazos y cinco piernas. Sin embargo, adentrarse en el desierto de Ica es una experiencia surrealista. No hay árboles, no hay casas, no hay animales, no hay agua, no hay nada: sólo kilómetros y kilómetros de arena. Suena cliché, pero me sentí chiquita frente al Universo.

Esta foto la saqué con el celular porque me habían robado la cámara en Lima.

 5. Laguna 69, Huaraz.

En Bolivia me crucé con una argentina que desde hacía unos meses viajaba por Sudamérica. Habremos hablado una hora de nuestras vidas, de las razones por las que viajábamos y de nuestros planes a futuro. Cuando le conté que mi próximo destino era Perú, lo primero que me dijo fue: “Anda a Huaraz, es parecido a la Patagonia argentina pero más barato y menos turístico”. Por esas vueltas de la vida cuando llegué a Huaraz faltaban pocos días para que se venciera mi permiso para estar en Perú. Recorrí poco y nada: lo único que hice fue un trekking a la Laguna 69, una de las cuatrocientas lagunas que forman parte del Parque Nacional Huascarán, considerado Patrimonio Natural de la Humanidad por la UNESCO. La caminata fue durísima y yo, para variar, me apuné, vomité, sufrí. Aún así, fue uno de los mejores lugares que conocí en Perú.

Esta también la saqué con el celular.

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11 comentarios en “Los cinco mejores lugares de Perú

  1. Alucinanteeee que lugares Mari!!! Tengo en mi haber el primero, majestuoso por demás, en algun momento tendré que ir por el resto! Besote enormeee (como verás, también te sigo por acá jajjaa)

    • Cuando empecé a escribir de Ica lo primero que se me vino a la mente fue lo del mutante, jajaja. Me había olvidado lo de Huacafuckingchina. gracias por el recuerdo. Qué bien la pasamos ese fin de semana en Ica, tenemos que volver!!! Te quiero amigo.

  2. Qué copado todo tu viaje y los posteos. Muy inspiradores! Acá chusmeandote, no puedo controlar mis ganas de armar la mochila. En un mes salgo a recorrer Sudamérica, ojalá nos crucemos por ahí!! Saludos desde Cba, Arg!!

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