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Amazonas sin querer queriendo

El tiempo es dinero, pensé la noche en que entré al Home Banking y vi que mis ahorros, aunque viajo de manera muy económica, habían disminuido a menos de la mitad. Lo mismo confirmaron Guido y Gabi, mis compañeros de viaje, cuando se pusieron a hacer números sobre lo que habían gastado desde el comienzo de su viaje. 

Un problemón, porque nuestras ganas de conocer aumentaban a cada kilómetro que hacíamos, y porque ninguno de nosotros quiere volver a trabajar. O sí, pero de algo que nos guste, que no nos ate a ningún lugar y nos permita administrar el tiempo. Unos vivos bárbaros, como diría mi papá.

No es que nos interesara ganar plata (manzana): con estirar los ahorros, con hacerlos chicle, estábamos bien. El punto era no gastar, y entonces se nos ocurrió ofrecerle a los hostels fotos, videos y asesoramiento en redes sociales a cambio de alojamiento y comida. Esa idea se nos ocurrió en Pisac, pero como ninguno es fotógrafo ni camarógrafo ni community manager, y como todavía teníamos ahorros, pronto olvidamos el tema.

Dos meses después de esa charla fuimos a Puerto Maldonado, una ciudad peruana en la frontera con Brasil, ya que se nos vencía el permiso de tres meses para estar en Perú. Fuimos sólo a hacer un trámite, salir y volver a entrar al país, pero una vez allí, nos pareció un desperdicio no conocer la selva. Estábamos cerca de la Reserva Tambopata, una de las áreas menos intervenidas y erosionadas de la Amazonía Peruana. No podíamos no ir. 

Para llegar a la Reserva Tambopata hay que viajar en barco unas cuatro horas, y está prohibido el ingreso sin la compañía de un guía o guardaparque. Y no sólo eso: mandarse solo puede ser la peor decisión de tu vida, y hasta la última. Basta con conocer algunas de las tantas historias siniestras que esconde el Amazonas: la de la holandesa que se perdió en la selva, la del gringo que murió devorado por un caimán, la del peruano perseguido por una manada de huanganas o cerdos salvajes. 

Como no podíamos pagar trescientos dólares por un tour de dos días, la única opción que teníamos era hacer un voluntariado en algún Ecolodge que estuviera en la selva. La hago corta: armar camas, ayudar con la limpieza, trabajar en jardinería y varias cosas más a cambio de que nos llevaran en barco a la selva, nos dieran el alojamiento, comida y, con mucha suerte, alguna excursión.

Con esa idea llegamos a uno de los Ecolodge más famosos de Puerto Maldonado. Sabíamos que el dueño tenía otros en la selva y que aceptaba voluntarios. Aldo, un tipo macanudo, se presentó como el encargado, y al minuto nos dijo que sí, que en la selva había mucho trabajo, en especial de jardinería, y que podíamos salir al día siguiente en el primer barco. Ellos se encargaban del traslado, hospedaje y comida. Y no podía extender la reunión porque estaba ocupado en armar una estrategia de marketing para captar al público joven, al backpacker

Entonces me iluminé: yo puedo darte una mano con las redes sociales, dije. No sé de marketing, de SEO ni de social media pero tengo un blog de viajes, más de seis mil seguidores en Facebook y casi veinte mil en Instagram. La mayoría es gente joven, gente a la que le gusta viajar. Yo misma estoy de viaje desde hace seis meses. Sé lo que busca el público joven, el backpacker, le dije a Aldo exagerando la pronunciación en inglés para sonar más profesional.

Acto seguido, miré a Guido y a Gabi con la esperanza de que recordaran la charla que habíamos tenido en Pisac. Y que dijeran algo, cualquier cosa que nos salvara del trabajo de jardinería y nos llevase a la selva. Mis compañeros, cómplices y astutos, entendieron todo. “Nosotros podemos sacar fotos, generar el contenido para las redes”, dijo Guido, y Gabi agregó: “También podemos hacer videos, yo trabajé un tiempo en edición. Pero necesitamos hacer todas las excursiones porque sino es difícil generar contenido”.

Habíamos llegado para trabajar como jardineros y ahora hablábamos como empresarios. Aldo hubiera podido pensar que éramos unos chantas, unos caraduras capaces de prometer cualquier cosa con tal de conocer el Amazonas. Porque además somos argentinos, y la viveza criolla es famosa en toda América. Pero Aldo levantó el teléfono, llamó al dueño y le dijo que estaba con tres viajeros con una propuesta interesante.

A los pocos días tuvimos una reunión y cerramos el trato. La idea gestada en Pisac dos meses antes, terminó por concretarse sin querer queriendo en Puerto Maldonado. Sin querer porque la burocracia nos arrastró a una ciudad fronteriza, porque nuestro interés por conocer la selva nos llevó a un Ecolodge, y porque el destino nos cruzó con la persona indicada en el momento justo. Pero nosotros siempre quisimos, y queremos, viajar haciendo algo que nos guste. Y creemos que es posible.

Al fin, pasamos casi tres semanas en la selva amazónica. Podría escribir un libro con todas las anécdotas, pero en principio tengo un video de dos minutos que refleja bastante bien nuestra experiencia. Espero que les guste tanto como a nosotros nos gustó hacerlo. 

(Te recomiendo ver el video en HD, sólo tenés que seleccionar la opción en la margen inferior derecha y esperar un ratito para que se cargue)

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23 comentarios en “Amazonas sin querer queriendo

  1. Te juro que estaba convencido que ya lo habían hecho antes, pero sin publicitarlo… aún así bienvenido sea, no hay satisfacción más grande que pagarse el viaje con servicios prestados dentro del mismo…
    Genios, genios, genios.
    Con tu permiso ya lo estoy reblogueando así tiene más repercusión.
    Bss.

    • Hola Christian! Qué grande. Muchas gracias por el mensaje, por el reblogueo, por todo.. Este fue el primer y único vídeo que hicimos hasta ahora. Ninguno tenía experiencia en esto salvo Gabriel en edición.
      Te mando un abrazo enorme y mucha buena vibra.

  2. Alucinante cómo se dieron las cosas y la experiencia en sí!! El video es genial, que ganas de conocer ese lugar. Te mando un beso enorme loquita y espero estés bien y disfrutando a full!!!

  3. Marina! increíble experiencia! El video MORTAL y la música elegida de Tonolec me toca el alma.
    Deseo que tomen magnitud de lo hermoso que están viviendo y no dejen de compartirlo. No se lo guarden por favor. Divulguen todo lo más que puedan. Abrazos de oso de muchas vueltas!

  4. Amiga…gorditaaa…se que meses no hablo con vos. Que no somos constantes en la comunicación. Pero siempre estoy leyendo tus publicaciones, siguiendo tus fotos, y leyendo cada apoyo de la gente en facebook. Y siempre en cada publicación te envidie de una forma sana porque me encanta que seas así de libre y la estés pasando tan bien. Pero con esta publicación me pasó algo diferente. Al mirar tu vídeo me encontré lagrimeando en los 2 minutos del mismo, y me me di cuenta que me pone muy feliz y orgullosa que seas tan feliz libremente…que seas tan genia en todo esto que haces, en las fotos que sacas y en como te la rebuscas para seguir adelante con tu objetivo. Me enorgullezco mucho de vos. Y se que vas a llegar muy lejos con esto…genia te quiero…y te deseo felicidad forever….

    • Amiga, me dejaste sin palabras. Me emociono muchísimo tu mensaje.
      Gracias, gracias, gracias.
      Brindo por amistades como la nuestra, que resisten la distancia y la incomunicación.
      Te quiero y te extraño muchísimo.

  5. Hola Marina, cómo estás?, estoy actualmente en Perú, en Arequipa. ¿cómo se llama la empresa que hace la excursión? Porque estaba averiguando también para la reserva Pacaya-Samiria y son todas bastante caras. Como estamos en un viaje largo tampoco puedo gastar lo que salen y quería ver alternativas. Excelente el video!

    • Hola Soledad! Todos los Tours en esa zona son caros, por eso se nos ocurrió ofrecer fotos y videos a cambio de las excursiones, el alojamiento y la comida. La empresa que nos llevó a nosotros es Wasai. Como no pagamos no sé cuánto salen los tours, pero por las cosas que hicimos y la gente que estaba ahí asumo que es de las más caras.
      Me dijeron que el Alto Amazonas es mucho más accesible, aunque también está mucho más intervenido y erosionado. Pero bueno, no sé, quizá te sirve esa data.
      Un abrazo y buenas rutas.

  6. ¡Brutal! el vídeo está re-increíble.
    Realmente te hace sentir como si estuvieras ahí, te dan ganas de coger las maletas y armar el viaje al Perú.
    Abrazo y sigue mostrándonos el hermoso planeta que tenemos y esas maravillosas aventuras que no nos atrevemos a vivir y tu sí!!

    • Hola Iván! Gracias miles. Filmamos con una Canon G16, una Nikon D3300 y otra compacta de Canon que no recuerdo el Modelo. Está editado con Avid (todos los créditos para Gabriel Maldonado que se puso la edición a cuestas).
      Besos!

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