salar de uyuni inundado

Momentos bolivianos

Desde que tomé la decisión de dejarlo todo para viajar por el mundo el primer país que visité fue Bolivia, a donde llegué un miércoles tres de febrero con la euforia, la adrenalina y la ansiedad de una viajera primeriza, y segura de que en tres semanas recorrería Uyuni, Potosí, La Paz y la Isla del Sol, que luego cruzaría a Perú y me quedaría allí un mes, que en Abril estaría en Ecuador, y que a más tardar en Mayo sería camarera en una playa de Colombia.

Apenas pisé Bolivia recibí mi primera lección viajera: en un viaje largo, los planes no existen. Lección que pronto se convirtió en máxima porque cambié mil veces de rumbo, visité lugares cuyo nombre ni me sonaba y planché once días en un pueblo al que llegué para quedarme tan solo cuatro. Al final, las tres semanas fueron dos meses, y éstos fueron mis momentos bolivianos (por orden cronológico):

Los Carnavales de Oruro

Terminé en los Carnavales de Oruro por obra del destino y de mi intuición: subí a un tren con dirección a Uyuni pero, tras una conversación con una anciana, decidí seguir viaje hasta Oruro y más tarde ir al Salar. Durante tres días me levanté con sonido de tambores, redoblantes y trompetas, con voces que cantaban morenada, saya y caporal. Además conocí a Guido y a Gabriel, compañeros de viaje, y mientras fingía ser periodista tuve una revelación vocacional: la comunicación me hace vibrar. 

carnaval de oruro

carnaval de oruro

Dos atardeceres en el Salar de Uyuni

Desde hace años llevo una lista de los lugares que quiero conocer y, aunque mis intereses cambian cada dos segundos, el Salar de Uyuni no perdió nunca su lugar en el podio: pocas ciudades, playas, selvas y montañas pueden competir con un desierto de sal de diez mil quinientos kilómetros cuadrados. Pero yo no quería sólo visitar el Salar, sino hacerlo cuando estuviera inundado. Así fue: sobre el techo de una camioneta, mientras Gabriel tocaba una canción de Manu Chao con el ukelele, vi un atardecer en el cielo y otro igual reflejado en la tierra.

salar de uyuni inundado

salar de uyuni inundado atardecer

Días lluviosos en el Chapare

Cuando era chica con mi familia solíamos ir a la selva porque a mi papá le gustaba el turismo aventura. En la adolescencia empezó a resultarme aburrido levantarme temprano los fines de semana así que dejé de ir, y al mudarme a Buenos Aires me convertí en un perfecto ejemplar del llamado “bicho de ciudad”. En Villa Tunari, un pueblo del Chapare, reencontré mis raíces: durante once días caminé por la selva con mi piloto verde, dormí con el ruido de la lluvia que retumbaba en el techo de chapa, y lidié con picaduras de mosquitos en todo el cuerpo.

villa tunari

villa tunari coca selva

A pie por la Ruta de la Muerte 

Con Guido y Gabriel fuimos a Coroico porque queríamos hacer una excursión en bicicleta por la Ruta de la Muerte, un camino de ripio que, por sus curvas y precipicios, es considerado el más peligroso del mundo. Como al llegar nos enteramos de que la excursión más barata salía trescientos cincuenta bolivianos (léase el equivalente a dos semanas de hospedaje), recorrimos por nuestra cuenta treinta y cuatro kilómetros a pie. Horas de asombro por la inmensidad del paisaje, de euforia por ser una desempleada viajera, de fastidio por el sol, por el calor y el cansancio. Al llegar a Yolosa, el pueblo donde terminamos esa aventura, miré el cielo y, emocionada, me puse a llorar. 

coroico

ruta de la muerte coroico bolivia

Soledad en la Isla del Sol

Tras mi primera crisis viajera en La Paz, sentí que era hora de separarme por unos días de Guido y Gabriel, con quienes viajaba desde hacía casi dos meses. El Jueves Santo llegué sola a Copacabana, y el sábado, apabullada por la cantidad de peregrinos, escapé a la Isla del Sol. En la mitología incaica, la Isla del Sol es sagrada porque allí el Dios Inti habría engendrado dos hijos que resultaron ser los fundadores de Cusco, centro político de la cultura incaica. Según algunos historiadores en la leyenda hay algo de verdad: los pobladores originarios de esta isla habrían sido el núcleo civilizador que, siglos más tarde, se cristalizaría en la cultura incaica. Sin que me diera cuenta al segundo día ya estaba entregada por completo al paisaje. ¿Esto se debía energía de la isla? Tal vez…

isla del sol bolivia

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22 comentarios en “Momentos bolivianos

  1. Me encantó. Me emocioné muchísimo con lo de la revelación vocacional, algo que estoy seguro está por llegarme a mi también.
    Un abrazo de un “tico” que se alegra por tus historias como si fueran propias.
    Pura Vida.

  2. es increible lo que trasmite tu relato, sobre todo para quienes no hemos tenido el coraje para dejarlo todo (que hoy por hoy no es todo ni nada, porque nunca se sabe lo que se deja o se gana) para ir tras un sueño de viaje. te admiro por hacerlo, por perseguir en cada paso un sueño que te llena de libertad y te expone a experiencias increibles con gente nueva y lugares nuevos. toda la felicidad en tu camino, de corazon

  3. Cuando vuelvo de trabajar te leo o te sigo por instagram porque es una manera de viajar, pero sobre todas las cosas porque recibo una bocanada de libertad. Besos miles

  4. Hola Mari, ayer te envié un mensaje y me lo respondiste sin ningún problema y una humildad que se vió reflejada. Te cuento que, estaba en dudas por donde empezar mi destino, pero ya no las tengo. En abril del año que viene, si Dios quiere, voy a estar conociendo el norte Argentino y luego Bolivia, de ahí veré que me depara el destino. Gracias por tus publicaciones, y esas fotografías. Beso enorme. Que sigas buen viaje. LA VIDA ES UNA.

  5. Noooo!!! En la parte más hermosa se terminó tu relato!!!
    Hermosas palabras, como siempre, es un placer leer tus aventuras.. Que sigan las buenas experiencias Marina!!
    Un beso, Tami (la del insta y el facebook jaja)

  6. Te encontré por meras coincidencias de la vida y te debo confesar algo: Soy Claudia, abogada, me gradué a los 21, ahora tengo 28, renuncié a mi laburo en diciembre-antes de navidad- y ahora estoy por Mónaco, también decidí viajar y ser libre.
    Empecé a leer tus post, me parecen geniales, y yo también cree un blog. Qué vida loca, y elegiste mi país para iniciar tu aventura, y yo hace cinco meses lo dejé.
    Un beso Marina, mucha luz.
    <3

  7. Estas viviendo tu sueño y eso no tiene precio! El mundo es hermoso y vale la pena vivirlo, se debe de lograr un equilibrio luego de un tiempo! Suerte siempre con tus aventuras y a ver si andas por Nicaragua algún día (centroamerica) te ofrezco un cuarto y free tours en mi bella Granada.

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