Cinco pensamientos de una argentina en Italia

Ante la duda, prego

Salí de la estación de trenes de Roma y, fiel a mi costumbre de no usar mapas, detuve a la primera persona que vi para pedirle ayuda para ubicar el hostel. Le dije “disculpe” y me dijo “prego”; después le mostré el nombre de la calle, me explicó cómo llegar y, tras mi agradecimiento, volvió a decir “prego”.

Apenas asomé la cabeza en la puerta de entrada del hostel, el recepcionista, carismático y expresivo, me recibió con un “prego”. Tras decirle que había hecho una reserva, me hizo llenar unos formularios, me cobró por adelantado la estadía, me indicó cuál era mi habitación y, cuando le agradecí, para terminar la conversación me dijo “prego”.

Sin exagerar, durante mi estadía en Italia habré escuchado más de veinte veces por día la palabra “prego” llena de significados, por cierto todos cordiales. Creo que basta conocerla para comunicarse en Italia con todo el mundo y en cualquier situación.

Mangiare, una obsesión nacional

En el país de la pizza, la pasta y los helados, comer es una obsesión nacional: una comida típica italiana incluye l‘antipasto, il primo piatto, il secondo piatto, il contorno y il dolce. Toda esta exageración va acompañada, casi con necesidad, de un buen vino tinto.

Los italianos hablan muchísimo en la mesa y comen sin prisa: aunque quizá sea cierto que saben disfrutar de cada bocado, creo que en verdad la comida es tan abundante que, de comer acelerados, tras terminar il primo piatto se sentirían mal y no llegarían a completar su ritual gastronómico.

De todas formas, para quienes visitamos Italia con poco dinero, comer de esta manera es casi un lujo, por lo que hay que conformarse con paninis, pizzas, cichetis y helados al paso.

Locos por el fútbol

Cansada después de cuatro días del bullicio y desorden de Roma decidí ir al Trastévere, un barrio ubicado en la ribera oeste del Tíber. Me habían dicho que era un lugar tranquilo, bohemio, pero nadie me aclaró que ese domingo jugaba Roma vs. Lazio y que, cuando pasaba eso, no había calma en ninguna calle de la ciudad.

Los fánaticos se reúnen los domingos en bares para ver fútbol y un poco más: insultan al árbitro por cada falta que cobra, aunque esté justificadísima, y festejan los goles con la euforia y la pasión con la que una gritaría si su país metiera un gol en el último minuto de la final del Mundial y con eso saliera campeón.

Los italianos arden con el fútbol, tanto o más que los nosotros: apenas se enteran de que sos argentina te comentan algunas jugadas de Messi y de Maradona como si una fuera una experta en el calcio.

Galanes

No podía contemplar tranquila una serie de cuadros del Corpus Christi en una iglesia porque alguien me desnudaba con la mirada. Pensé que si le devolvía la mirada con cara de mala lo incomodaría, pero no: galán, con su remera entallada, su súper “jopo” engominado y sus zapatos de una pulcritud nunca vista, estaba decidido a conquistarme.

Experimenté situaciones de este tipo a lo largo de todo mi viaje por Italia, y en especial en Roma: los romanos son audaces, atrevidos, seductores natos aunque encuentren resistencia en plena parroquia.

Se dice que si arrojás una moneda en la Fontana di Trevi volverás a la ciudad, que si arrojás dos encontrarás el amor con un italiano, y que si arrojás tres te casarás con esa persona. Mito posible en Roma.

Vespas

El tránsito en Italia es caótico, desordenado, bullicioso. Algunos dicen que la causa es que las calles son muy angostas, pero para mí es culpa de las motos, en su mayoría vespas, que circulan a velocidad y con gran negligencia. 

Aunque hay que prestar atención al cruzar la calle, creo que las motos le dan a Italia un encanto particular. 

Si te gustó, también podés leer los cinco pensamientos de una argentina en India, en Tailandia y en España.

9 comentarios en “Cinco pensamientos de una argentina en Italia

  1. Marina, buena observacion y muy buen blog! Y yo agregaria tambien el Cafe! 😉 antes o despues de lo que sea… Un cafe
    Suerte con el viaje y con lo de la crisis vocacional que es lo mejor que te pudo haber pasado… Te lo digo por experiencia 😉
    A! Y te diria tanto como el prego o quizas aun mas el “allora” no puede faltar en una conversacion.

  2. Dale, estaría genial. Y sip, ya paso un buen rato desde que me largue a la aventura…
    Ahora estoy de base en Italia, programando y estudiando mis proximas movidas.
    Te voy contando como va todo y quizas coincidimos. O si venis para europa avisame.
    besos y exitos en los proximos viajes!

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