Mi primer viaje sola

A principios del dos mil catorce comenzó mi crisis existencial número cuatrocientos veintitrés. Aunque para esa altura ya me había acostumbrado a vivir así, aquella crisis era distinta: durante años independizada de mis viejos, ya no había vuelta atrás; había probado quichicientas cosas pero ninguna me había gustado lo suficiente, y tras años de haber vivido en pareja volvía a vivir sola otra vez. No sabía bien quién era, ni qué estilo de vida quería; no me gustaba mi trabajo, y me atormentaba no sentir nada como mío, no tener ninguna pasión.

Mis amigas insistían en que viajara a Europa con ellas, pero yo no tenía ni ánimo ni dinero para un viaje de esas características, y además necesitaba estar sola. Cansada de sentirme así durante siete meses consecutivos, el día anterior a que ellas viajaran a Madrid, me levanté y, sin sacarme siquiera el pijama ni lavarme los dientes, encendí la computadora decidida a comprar un pasaje a donde fuera. Vi una oferta para Río de Janeiro y, sin pensarlo demasiado, compré mi pasaje: nada mal, porque podría practicar portugués y de paso volvería al país en el que había veraneado durante mi niñez.

El 10 de septiembre del 2014, camino al aeropuerto, y aunque no tenía la más pálida idea de qué haría sola en Brasil, me sentí aliviada: o bien podría llorar a placer tres semanas sin la presión de tener que mostrarme feliz ante mi familia, mis amigos, mis compañeros de oficina y todos los que ya estaban hartos de verme mal, o el samba, la playa y el sol me fortalecerían. Les adelanto que en Brasil me pasaron las dos cosas: lloré sentada en un muelle por sentirme sola y perdida, y me reí a las carcajadas con personas a las que no conocía y que, de vivir en la misma ciudad, quizá ni hubiera intentado conocer.

Las dos primeras semanas en Río fueron inmejorables. Al segundo día en la playa conocí de casualidad a una actriz cubana que estaba allá por un festival de cine, y por ella conocí a Stephen, por Stephen a Marisa, por Marisa a João, por João a Luiz, y así hasta el infinito… De golpe tenía tantos “amigos” que necesitaba un chip brasileño para comunicarme con ellos, y mi portugués estaba tan aceitado que algunos hasta me creían carioca. Playa, bares y fiestas donde los protagonistas eran el tocadiscos, la música vintage, el Jägermeister, las barbas tupidas y las melenas afro.

En el hostel conocí, además, a un grupo de paulistas, a dos peruanos y a una colombiana con quienes de vez en cuando tomaba cerveza, y a dos australianos que me hicieron surfear la espumita de una ola por primera vez. Con un alemán que me acompañó dos días seguidos al Pão de Açucar tuve la suerte de ver una estrella fugaz, después de años de no haber visto una ni en televisión. Cuando no quería salir también encontraba la compañía de los trotamundos que trabajaban en el hostel, y de alguno que otro de vacaciones y tan solo como yo.

Después de dos semanas de felicidad y euforia en Río, después de sentirme la persona más extrovertida, sociable y suertuda del mundo, el mismo día en que mi nueva amiga cubana volvía para sus pagos, decidí irme a Ilha Grande. Me habían dicho que era una isla mágica, tranquila, especial, pero nadie me había aclarado que, para fines de septiembre (leáse dos meses después de haber terminado el mundial de fútbol y tres meses antes de que empezara el verano), la isla era un oasis para parejitas jóvenes dispuestas a celebrar su amor.

Llegué a Ilha Grande un martes lluvioso, pegajozo, gris (soledad, temporada baja, martes, lluvia). Dejé mis cosas en el hostel y, al salir a caminar, sólo vi perros callejeros, pescadores, parejitas felices y algún que otro artesano.  Me pregunté mil veces por qué estaba ahí y pensé en volver a Río, o regresar a Buenos Aires. Tomé conciencia de que, aunque mi familia y mis amigos me acompañaran siempre, mi felicidad dependía de mí. Vacío, miedo, angustia; una Skol, dos, tres, cuatro, cinco, y llorar como una nena bajo la lluvia hasta no saber siquiera por qué lloraba.

Al día siguiente me levanté temprano para ir a Lopes Mendes, una playa enorme y lindísima a la que se llega luego de caminar por la selva durante unas dos horas. Algunas personas que desayunaban en el hostel me invitaron a ir con ellas apenas mejorara el tiempo, pero igual decidí ir sola y en ese mismo momento, por más que lloviera: no quería quedarme en Ilha Grande ni un día mas, volvería a Río al día siguiente. La isla no me pareció ni linda ni mágica ni especial, o quizá sí, pero, así como estaba, lo que necesitaba era ruido, vida social, un poco de rock.

Caminé por la selva con la simple compañía de un perro callejero que todo el tiempo movía la cola y que cada tanto se echaba para que yo le rascara la panza. Al llegar a Lopes Mendes el cielo se abrió por completo, y de pronto el sonido del mar, la inmensidad del horizonte y los rayos de sol me conmovieron: nunca me había sentido tan a gusto con mi compañía ni tan conectada con un lugar; la angustia soportada durante meses se disipó en cuestión de segundos, y tuve la sensación de que podía sola, de que era dichosa, libre, de que no necesitaba mucho para ser feliz.

A partir de entonces me enamoré de Ilha Grande y, renovada, decidí pasar mi última semana allí. Conocí a tres marplatenses que me trataron como si fuera su amiga de siempre y a Guido, un arquitecto oriundo de la Patagonia que hacía tres años había largado todo para viajar. Con él tuve una conexión especial: al verlo de inmediato sentí que lo conocía de antes, pese a que nunca creí en la posibilidad de vidas pasadas. Quizá por eso me animé a pensar con él voz alta, a llorar como una nenita patética y, muerta de miedo, a soñar con dejarlo todo para viajar por el mundo como él.

No me canso de decir que mi primer viaje en soledad fue revelador. Primero, porque descubrí que, como se dice, toda crisis es una oportunidad para replantearse las cosas, para crecer. Segundo, porque me di cuenta de que hacía tiempo buscaba algo que ya había encontrado: yo tenía una pasión, y era viajar. Tercero, porque entendí que lo que uno elige no tiene por qué ser para siempre: hoy mi pasión es viajar, pero mañana puede ser otra y lo único que importa es no rehusarse a los cambios.

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30 comentarios en “Mi primer viaje sola

  1. Excelente y conmovedor relato Maru.
    Crecer es como escalar una montaña… duele, cansa, agota, tienta a volver al llano… pero cuando se hace cumbre se respira hondo y se descubre lo que realmente somos.
    No dejes nunca de mirar hacia adelante, confiando en lo que sos… la genética no defrauda..
    Bss.

    • Yo no sé si estuve depresiva, casi seguro que no. Solo tuve un momento de replantearme y cuestionarme todo y creo que tomar consciencia de que tengo demasiadas posibilidades en una vida tan corta me asustó. Por suerte el miedo ya pasó a un segundo plano, y tengo las mismas ganas de levantar vuelo como vos y salir a conocer el mundo. Te mando un abrazo gigante y volá 🙂

  2. Que hermoso todo lo que contas!! Tengo una pasión por viajar y no puedo esperar para recorrer el mundo entero, muchos me dicen q que es un sueño pero yo se que lo voy a lograr. Y viéndote a vos mas todavía!!! Saludos geniaa, que sigas disfrutando de nuestro maravilloso planeta

    • Hola Candela!!! Obvio que se puede. Creo que es sólo cuestión de perder el miedo y estar dispuestos a relegar algunas cosas.
      Gracias por pasarte y dejarme tus palabras.
      Espero que pronto puedas cumplir tu sueño 🙂
      Un abrazo!

  3. Hola Marina! He llegado a tu blog por casualidad, aunque no creo en las casualidades…He leído todos tus posts y me he sentido tan identificada que sólo quería decirte que me has inspirado con tus reflexiones y has despertado en mí lo que siempre he intentado mantener dormido, supongo que por miedo, como tú dices. Te leía y pensaba…tiene que ser acuario, como yo!!! jajajaja lo eres???
    Lo que más me ha parado ha sido pensar que con nuestra condición de mujer, viajar sola suponía un mayor riesgo….no dudes que seguiré tu gran aventura para motivarme y despejar dudas!
    Saludos desde España!

    PD. Y por favor, no…no te mueras sin conocer antes la capital francesa 😉

    • Hola Cristina. Qué linda!!! Gracias por tus palabras, qué lindo que te guste y que te inspire leerme, me pone muy feliz en serio :). Soy capricorniana (pero mi cumpleaños es el 20 de Enero así que digamos que casi soy de Acuario, jaja). Gracias por seguirme y cualquier cosa que necesites contactame por mensaje privado en http://www.facebook.com/adiccionporlosviajes
      Estamos en contacto.
      PD: No moriré sin conocer la capital francesa 🙂

  4. Qué identificada me he sentido Marina!!. Aquí otra abogada, acuario y decidida a no pasar mis días en un despacho.
    Y es que la vida es taaan corta!!!
    También tuve la oportunidad de hacer un viaje sola después de una separación y es una experiencia que recomiendo muchísimo. Ahora tengo pareja, viajero y soñador como yo, de esas personas que nunca restan sino todo lo contrario. Hemos decidido conseguir un sueño: que cada día esté lleno de ilusión y valga la pena.
    A día de hoy lo que nos ilusiona y nos forma una sonrisa en la cara es la idea de conocer lugares, gente, formas de vivir…y poder aprender de todo ello.
    Sin duda seguiré tu aventura. Un besazo!!

  5. Genia!!! estoy en esa etapa de leer y leer historias, anécdotas, comentarios y mas…Quiero un cambio…y ese primer viaje que todavía no tiene ni lugar ni fecha, leyendo tu blog hace que cada vez mas vaya buscándole la vuelta y me anime a salir de mi zona de confort. Gracias por compartir tus experiencias y voy a seguir recorriendo tu blog…. Abrazos!!!!

  6. Hola Marina! Te conozco desde hace poco tiempo cuando te encontré en Instagram y desde ahí siempre admiro tus increibles fotos, pero la verdad es que no sé porqué pero nunca había entrado a tu blog hasta hoy. Yo puedo decir que soy adicto a los blogs de viajes, porque conozco cientos y me paso horas y horas en ellos leyendo todo aprovechando la posibilidad de poder viajar desde casa a través de los relatos y fotos. Hoy me puse a leer varios posts de tu blog y solo puedo decirte que me encanta tu forma de escribir y tus fotos me parecen geniales. Hace tiempo no me pasaba que alguien me atrapara con su forma de escribir, leerte es tan.. no sé como decirlo, tan facil, tan amigo. Es como estar escuchandole a un amigo que te cuenta todo lo que vivió en un viaje. Eso me había pasado solo con Aniko Villalba, y ahora con otra argentina genia que sos vos. Y ahora que me pongo a pensar, todos mis viajeros favoritos son vecinos míos. Yo soy de Paraguay, y si bien este año las cosas no se dieron como quise por cosas de la vida, ahora volví a comenzar mis planes (esta vez ya sin planear tanto) de viajar por unos meses a finales del proximo año por Bolivia y Perú, que es mi mayor meta desde ya hace año y medio. Tambien quiero viajar y dedicarme a quitar fotos por todo el mundo como vos, porque son dos cosas que me apasionan además de escribir. Bueno, solo eso. No te conozco personalmente ni vos a mí, pero te admiro y te deseo todo lo mejor. Que aprendas mucho, que viajes, que te descubras más a vos misma y que seas siempre feliz haciendo lo que te apasiona. Abrazo desde Paraguay!

    • Hola Diego!!! Qué lindo que hayas visitado mi blog!!! Yo nací y crecí en Posadas, ciudad que limita con Encarnación , así que tengo un cariño especial por tu país y su gente. Hace unos años fui a Asunción que no conocía y también me encantó. Me alegra muchísimo que te gusten mis fotos y cómo escribo, me generan una satisfacción y una alegría enorme . Muchas gracias, de corazón. Espero que puedas hacer ese viaje por Bolivia y por Perú !!! Te mando un fuerte abrazo y estamos en contacto ❤️

  7. Hola Marina,hoy ví el cubrimiento del espectador sobre ti, me pareció muy interesante y empece a leerte. Me encantan los viajes y es mi sueño mas loco, me encanta tu fotografía y la manera que escribes. Colombia te espera…éxitos en tus viajes

  8. ME SIENTO TAN IDENTIFICADA!!!!!!!
    Te cuento que estoy pasando por LA crisis existencial y tambien AMO VIAJAR.
    Habia pensado en hacer mi primer viaje sola a Rio y todo el mundo me lo tiro abajo porque no es un destino para ir sola, con lo cual lo cancele.
    Pero ahora estoy mas que decidida y ya lo hable en casa. ME QUIERO IR DOS MESES A BARCELONA (Ya viaje a Europa y Barcelona me encanto!!!) y si pinta trabajar y quedarme MEJOR!!! Dispongo de la ciudadania asi que espero que salga todo bien! Igualmente va as alla de conseguir trabajo o no, sino de HACER UN VIAJE SOLA Y CONOCERSE A SI MISMO.
    Leer tu blog hizo que terminara de convencerme de que lo tengo que hacer!!!
    Para que te des una idea, leia tus notas y lloraba de solo pensar que me pasa lo mismo!!
    Te ADMIRO!

  9. Marina, me encanta como contás tus historias, porque me siento muy identificada, de cuando te pica el bichito de la pasión por viajar, que ante todo es unas ganas de encontrarse a uno mismo, en cada lugar y cada situación cuando una está sola…y lo mejor que decís que hoy la pasión puede ser viajar, mañana puede ser otra! Y aceptar los cambios. Genia!

  10. Hola! Muchas gracias por compartir tu experiencia, también estoy pasando por un momento complicado y me escapo sola a Río de Janeiro en septiembre a desconectarme de todo! Solo voy 7 noches, me puedes recomendar hostels o hoteles ideales para una chica sola? La idea es un lugar donde pueda conocer gente y pasarlo bien, que sea seguro también. Estaba mirando algunos en ipanema, otros en botafogo, en sta teresa etc pero no conozco rio y es primera vez que viajaré sola!!. Espero alguien me pueda ayudar (Mi presupuesto es medio, de universitario, algo decente pero no lujoso ni tampoco feo jaja)

    • Hola Vica! Gracias por pasarte por el blog. Tanto en Río de Janeiro como en Ilha Grande me alojé en Che Lagarto, una cadena de hostels, y la pasé muy bien.
      Respecto del barrio te recomiendo Ipanema, que es muy lindo, turístico y seguro para caminar sola a cualquier hora.
      Feliz viaje!

  11. Hola Marina! Que lindo leerte, me hace pensar que no soy la única loca. Incluso me reí y emocione leyendo tu post, siempre que pienso en viajar (mas de una vez al dia) lo hago viendome en brasil. Tengo 22 años y creo que desde los 17 tengo mínimo una crisis existencial por año en las cuales siempre termino con “no tengo ninguna pasión” sera mi pasión viajar? Estudio medicina y me veo como médica, tengo ganas de serlo pero no se si tantas ganas de esperar para poder viajar.
    Mientras escribo esto se me ocurre una pregunta para hacerte que quizá vos tambien te la habras hecho. ¿Que va a ser de vos cuando seas una mujer +60? Es lo que mas me atormenta y me hace quedarme. Mas allá de como costear el viaje que si lo pienso mucho me da hasta cagaso pq no se ni tocar la pandereta jaj.
    Sin irme mucho más de tema quiero decirte que sos una genia, te sigo en instagram y me encanta todo lo que subis! Ojala nunca dejes de viajar y el camino te viva sorprendiendo! Te mando un abrazo grande y buenas rutas ♡
    Eugenia.

    • Hola Eugenia! Me hiciste reir con lo de la pandereta. Yo también salí sin saber ni tener idea de nada, pero en el camino descubrí la fotografía (que en realidad siempre estuvo ahí, pero nunca me lo había planteado como forma de vida) y empecé a ponerme las pilas con eso. Estudié y sigo estudiando de forma autodidacta y TODOS los días practico. Viajar es una gran escuela, uno aprende mucho y se pone muy creativo, así que tranquila con eso. Además la gente es buena y siempre te ayuda.
      Respecto de tu pregunta, la verdad no tengo ni la más mínima idea de qué va a ser de mí cuando tenga sesenta años. De hecho no sé que va a ser de mí en tres meses, jajaja.
      Mi consejo es que no hagas futurología, la vida se vuelve muy difícil si estamos todo el tiempo pensando en el futuro.
      Gracias por tu mensaje y tu buena vibra.
      Si te decidís a viajar y necesitás algo, me encontrás por acá 🙂
      Un beso!

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