Los miedos de dejar todo para viajar

Cada vez que pienso en mi viaje siento miedo.

Miedo de alejarme de mis seres queridos; de no tener a mis viejos para compartir una charla, a mis hermanas como cómplices de lo que hago, a mis sobrinos para divertirme con sus tonterías, a mis amigas para festejar mi cumpleaños o para llorar por algo de lo que mañana seguro me reiré.

Miedo de renunciar a mi trabajo, no porque haya encontrado en él una pasión, sino porque me permite hacer cosas que disfruto y de las que de seguro tendré que privarme cuando esté en viaje. Miedo de vivir con lo justo, de no encontrar la forma de generar ingresos cada día.

Miedo de dejar mi departamento, de ya no tener un lugar para estar sola o invitar a quien quiera. Miedo de que me falte una cama cómoda cuando esté enferma y una ducha caliente cuando tenga frío.

Miedo al desarraigo: a extrañar los mates por la mañana, los asados al mediodía, las cenas pasadas las diez, las cucharadas de dulce de leche por la madrugada. Miedo de no saber expresar mis sentimientos en otro idioma, de que los demás no entiendan por qué me río o me enojo.

Miedo de cambiar, de descubrir que no soy la que siempre creí ser, de volver a barajar las cartas, de empezar otra vez. Miedo de que mi revolución revolucione a los míos: que no me reconozcan, que se asusten, y al fin verme obligada a encontrar otra forma de vincularme con ellos.

Miedo al regreso, al espacio en blanco en mi currículum, a la sensación de ya no ser de ningún lugar, a la necesidad de pedir algún favor. Miedo a convertirme en enemiga de la rutina, fanática de la incertidumbre y más adicta a los viajes de lo que ya soy. Y también tengo un contradictorio miedo a quedarme afuera, a no volver.

Pero entre todos esos miedos hay uno mayor, el de cargar de por vida con la duda de qué hubiera pasado si  lo dejaba todo para poder viajar. ¿Si soy valiente? Yo creo que todo lo contrario: viajo porque me aterra la idea de vivir con la incertidumbre de no haberme animado a hacer lo que hubiese querido, con la insatisfacción de no haber asumido el riesgo de perderlo todo para alcanzar un sueño.

Y a vos… ¿qué te da más miedo?

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16 comentarios en “Los miedos de dejar todo para viajar

  1. Los miedos son el combustible para ese motor que todo ser humano necesita tener funcionando para moverse. Es muy bueno tener miedo. Que triste sería que no tuviésemos miedo a nada. Yo creo que el miedo mayor al que refieres es ese: el de la incertidumbre, el de “que hubiese pasado si yo…”

  2. Sólo es feliz el que logra vencer obstáculos, el que apoya la cabeza en la almohada con la satisfacción del deber cumplido… así te sentís vos con esta nueva vida, así nos sentimos todos leyéndote…
    Felicitaciones Maru!!!!
    Ch.

  3. Querida! Nada mejor que superar el miedo.
    En diciembre 2014 decidí dejarlo todo para irme de viaje con mi novio.
    En abril 2015 estaba saliendo de mi país cargando solo una mochila.
    130 días de viajes y miles de experiencias que me confirman que no soy la misma, soy mejor.
    No es fácil pero una vez que lo vives te das cuenta que vale totalmente la “alegría”.

    • Yo ni salí a la ruta y ya tengo una alegría que no puedo explicar. El sólo hecho de saber que lo voy a hacer, de planearlo, de acomodar mis cosas en la ciudad para partir me genera algo hermoso, así que imagino lo que sentís vos.
      Brindo por alcanzar los 130 días de viaje, y por que vos dupliques ese número.
      Un abrazo!

  4. No hay nada que una lata de leche condensada hervida por un par de horas no solucione… jajaja sí que da miedo, no? A mí me pasó lo mismo, fue como un “sí! vamos a la aventura!” pero después de un tiempo empezás a extrañar (igual creo que es hasta que uno se acostumbra) se empiezan a sentir lejos los afectos y a veces te preguntás, “qué hago en un lugar tan lejos? por qué vine hasta acá?” y ahí es cuando me recuerdo: “por qué no?” y sigo adelante disfrutando del lugar donde estoy. Honestamente, no hay excusa que valga al momento de querer viajar, también es un poco el dejar los miedos de lado, o mejor dicho aprender a enfrentarlos por un deseo mayor!

  5. Caí de casualidad al blog, me puse a “pispear” lo que escribiste y me resulto muy interesante, te felicito!
    También me considero amante de los viajes, hermoso el enriqucerse con otras culturas, como te amplía la cabeza.
    Tengo unos viejos que me sumaron a muchos de sus viajes pero me queda pendiente el hacer uno solo y también se me viene el miedo a la cabeza, el no poder, ese freno interno. Ahora como dice la canción de cultura profética “todo miedo esconde un deseo” y eso espero para el verano del 2016 que ese miedo me encuentre en el exterior haciendo relaciones y sumar lindas y nuevas experiencias, esas que suman y no tienen desperdicio
    Que sigas compartiendo muchas más de tus vivencias!
    Salud!

  6. El opuesto del amor no es el odio, es el miedo… un gran mecanismo de control que se crea de chiquitos, miedo a ser grandes y no tener un sueldo fijo, miedo a las personas y a lo que son capaces de hacerte sufrir, miedo a fracasar porque al empezar algo nuevo nos sentimos inutiles y por eso no se persevera en algo hoy en dia en muchas personas, por miedo a fracasar y eso impide el intento, porque al intentar constantemente uno mejora y hasta puede llegar a lograrlo

  7. Hola! Me siento identificada en TODAS tus palabras. Hace algo de un mes decidí ir a “vivir” a Brasil (soy de Argentina), cansada ya de él mismo sistema de creencias catalogadas como “normales” en ésta sociedad en la que vivimos , para lanzarme a viajar empezando por Brasil. Y mi mayor miedo es él extrañar, si está bien lo que voy a hacer, me puse un plazo de acá a 3 meses, en una semana renuncio a mi trabajo del cual hace 3 años que estoy, para irme a uno que es temporal por 3 meses(justo él tiempo que me propuse para juntar mas dinero), despegarme de todo y de todos. Siento pánico… Por él contrario, deseo lanzarme hacia lo desconocido y buscar la felicidad que siempre supe que existe al lanzarse a la vida!
    Gracias !!!!
    Pd: en estos momentos solo deseas recibir palabras de alguien que esté en la misma que vos, y lo encontré en tu post.

    • Hola Marisa! Gracias por tu comentario.
      Te deseo lo mejor de lo mejor en tu aventura, en serio.
      No tengas miedo, que siempre podés volver. A veces antes de salir muchas cosas parecen dramáticas, pero cuando estás en la ruta de verdad no lo son.
      Cualquier cosa que necesites chistame.
      Abrazo!

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