Cinco pensamientos de una argentina en India

1. Todo occidental es famoso

Apenas llegás a India te sentís una estrella de cine: te acosan con la mirada, te saludan, te preguntan cómo es un día común en tu vida, te fotografían y filman. Los más atrevidos hasta piden tocarte el pelo o mirar tus ojos de cerca.

Luego descubrís que tu fama se debe a que sos occidental, y que si fueras más rubia sería aún mayor.

2. Un “meneaito”

Los indios responden a cualquier pregunta con un “meneaito” de cabeza parecido al de los perritos chinos de adorno que suelen verse en colectivos y taxis. Acostumbrada al y al no rotundos, con movimientos de cabeza antagónicos, resulta díficil entender qué quieren decir.

Averiguar el significado de ese movimiento de cabeza es una causa perdida, porque a todas las preguntas responden con el mismo “meneaito…”

3. Estado de alerta

Los colores chillones de las prendas de las mujeres; el olor a basura, a excremento y a especias; el sabor picante de las comidas que hacen que te broten lágrimas; los bocinazos, los gritos de los vendedores ambulantes y los mugidos de las vacas, te mantienen en un estado de alerta constante.

En India la sobreestimulación es tal que pensás que nunca habías sentido con una intensidad semejante.

4. El hambre y la espiritualidad

En India, de acuerdo a un informe de la ONU, el 32,7% de la población vive en condiciones de extrema pobreza, ya que tiene un ingreso inferior a U$S1,25 por día. Y no es lo mismo leerlo que verlo con tus ojos: la pobreza es tal que te quita el hambre y el sueño.

Pero, aún así, la espiritualidad del pueblo indio es profunda, trasciende las clases sociales y se contagia de una forma nunca vista. La religión, más que una vía de escape, parece el desarrollo de un aspecto de la naturaleza humana que los occidentales, racionales y materialistas, no podemos alcanzar.

5. Te amo, te odio. Te amo, te odio. Te amo.

Colores y tristeza, historia y atraso, salud y enfermedad. Vida y muerte, espiritualidad e injusticia, paz y locura. Exuberancia y pobreza, lucha y vulnerabilidad, unión y desorden.

Por eso la amás y la odiás a India, una y otra vez, hasta en un mismo día.

Después de un mes de viaje la odiás por completo, querés irte. Pero al subir al avión, al mirar por la ventanilla y recordar lo vivido con los sentimientos a flor de piel pensás que nunca podrás conocer un lugar con tanta magia. Listo, la amás para siempre…

Si te gustó, también podés leer los cinco pensamientos de una Argentina en Tailandiaen España y en Italia.

11 comentarios en “Cinco pensamientos de una argentina en India

  1. Otra muy buena entrada, Marina. Al ver tus impresiones, algunas bien las tuve en China, y me refiero a los puntos 1, 3, y 5. El punto cuatro creo que fue más superstición que espiritualidad y ¿hambre? los que viven con menos de USD 1.25 en China son el 11 por ciento.

  2. Hola Marina, que buen artículo y que bueno que esta el blog, yo voy a empezar a viajar a fines de este año y estoy preparando un blog también… ya te voy a escribir por face así te consulto unas cosas!
    Espero estés bien!!!
    Saludos!!!

    • Hola Jorge!!! Muchas gracias 🙂 El blog es bastante nuevo, no tiene ni tres meses.
      En FB podés seguirme en la Fan Page Adicción por los viajes. Escribime por ahí 🙂
      Un abrazo y éxitos en la organización de tu viaje!!!

  3. Increíbles fotos! por fa, contame que equipo usas y te llevas de viaje? algún día de hacerlo deberé decidir que lentes llevar, cuerpo y hasta PC!! Ahora que ya te fuiste con pasaje solo de ida ¿cómo lo armaste?.

    Afectos!
    Mel

    • Hola Mel. Tengo una Nikon D3100, una reflex digital bastante básica y económica. No armé nada de mi viaje, solo me compré un pasaje e hice una reserva en un hostel para la primera semana. Después dejé que todo fluya. Un abrazo!

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