Buenos Aires, la ciudad que nunca duerme

Si tuviera que describir mi relación con Buenos Aires, ciudad en la que vivo hace casi diez años, diría que es un amor enfermizo: sus virtudes me enceguecen al punto de creer que nunca voy a encontrar un lugar mejor; cada vez que me alejo un poco siento terror de que la ciudad no se altere por mi partida, de perderla y, aunque a veces hasta me vuelve loca y me roba unas cuántas lágrimas, sospecho que siempre voy a querer volver con la ilusión de estar a su altura o de que ella esté más sensible y mansa.

Es que Buenos Aires tiene la capacidad de llevarme al borde de mis límites, de hacerme sentir vulnerable. No duerme pero tampoco me deja dormir. Es avasallante, ruidosa, vibrante, salvaje. Lo tiene todo y me lo escupe en la cara.

Pero justo cuando digo basta, basta para siempre, ella muestra con picardía una faceta suave, melancólica, acogedora, frágil. Y en mí aflora una desconcertante culpa que me lleva a justificarla: quizá Buenos Aires no tiene la culpa de generar todo eso en mí… Quizá la culpable soy yo, por mi egocentrismo y mi debilidad. O quizá los culpables son esos millones de seres que la fuerzan a ser cruda, acelerada y brutal.

De hecho, Buenos Aires opone una gran resistencia a los pretensiosos rascacielos que comienzan a instalarse en Puerto Madero para albergar a multinacionales donde se amontonan workaholics; y por eso a fuerza de sudor y lágrimas mantiene sus pintorescas calles empedradas y sus agrietadas construcciones en barrios como San Telmo, Barracas o La Boca. Buenos Aires consiente, no sé si con resignación u orgullosa, la propagación de shoppings y negocios a los que acuden miles de sujetos eufóricos y compulsivos a comprar sin límites; al tiempo que multiplica ciertos rincones bohemios con una excelente agenda cultural. Buenos Aires abre las puertas a restaurantes pomposos que se lucen con pequeñas delicatessen, fusiones de quién sabe qué, tal vez con la certeza de que justamente por eso se revaloricen esos viejos y olvidados bodegones donde desfilan platos abundantes y cervezas de litro.

En fin, Buenos Aires lo tiene todo y es multifacética.

Y por eso me animo a decir que, si tenés la dicha de visitarla, sentirás el mismo amor febril y salvaje que yo siento por ella. Y ella, eternamente seductora y astuta,  te dejará con ganas de más, de mucho más…

Y vas a volver… Sin dudas vas a volver y ella, para colmo de males, va a recibirte con agrado. Porque Buenos Aires es tan libre que no es mía ni de nadie, pero también tan auténtica y espontánea que se entrega a todos sin perder su esencia.

Aclarada mi relación con la capital argentina, te cuento un poco cuáles son sus barrios más atractivos, los lugares que no podés dejar de visitar, los mejores restaurantes, bares y actividades culturales que ofrece Buenos Aires y mucho más…

MICROCENTRO

Lo más destacado del microcentro porteño son la Plaza de Mayo, el Cabildo, la Casa Rosada, la Catedral, el Obelisco y el Teatro Colón.

La Plaza de Mayo fue el escenario de la Revolución de Mayo de 1810, que implicó para los argentinos el primer gobierno patrio y la antesala a la Declaración de la Independencia de la Corona Española. Es en la actualidad el epicentro de la mayoría de las manifestaciones populares (no te alarmes si te cruzás con personas movilizadas con banderas, bombos y carteles en reivindicación de algún derecho).

El Cabildo ejerció durante la época colonial atribuciones judiciales y de administración municipal. Hoy funciona allí el “Museo Histórico Nacional del Cabildo y de la Revolución de Mayo”.

La Casa Rosada es la sede del Poder Ejecutivo Nacional, donde se encuentra el despacho del Presidente de la Nación. En la semana solo podrás contemplarla de afuera, pero los sábados y domingos hay visitas guiadas.

Si bien la Catedral es modesta en comparación con las de otras ciudades, su visita es obligada.

El Obelisco es un monumento emblemático de Buenos Aires, construido en conmemoración del cuarto centenario de la fundación de la ciudad, ubicado sobre la también emblemática Avenida 9 de Julio (los porteños alardean con que es la más ancha del mundo y creo que tienen razón).

El Teatro Colón es el teatro de ópera de la ciudad, considerado uno de los cinco mejores del mundo. En general, se ofrecen visitas guiadas todos los días entre las 9 y las 17 hs.

Como en el microcentro porteño abundan los bancos, los edificios gubernamentales y las oficinas aconsejo visitarlo algún día de la semana, así se vive su caos tan característico.

El Cabildo

La Casa Rosada

Artista callejero en microcentro

El Obelisco sobre la Avenida 9 de Julio

Para comer en la zona:

Café Paulín (Sarmiento 635): lleno de oficinistas que comen parados en una barra en forma de U los mejores sándwiches del microcentro a un precio excelente.

Club del Progreso (Sarmiento 1334): cocina tradicional porteña con toques de autor. Todo exquisito.

La Cocina (Florida 142 1° Subsuelo al fondo): locro y empanadas catamarqueñas en un sucucho que no falla.

Veladas Virreinales – (Perú 220)  pastas ricas y económicas en uno de los rincones más antiguos de la ciudad.

Mesón Navarro (Lavalle 168): paella, ostrones gratinados y gambas al ajillo con jamón y champignon. ¿Hace falta decir más?

Club Español (Bernardo de Irigoyen 172): cocina española y de la buena, aunque costosa.

El Cuartito (Talcahuano 937): el templo de la pizza en Buenos Aires. La mejor fugazzeta con jamón.

Tomar algo en la zona:

Si buscás algo tradicional y tranquilo:

Café Tortoni (Avenida de Mayo 825): el más representativo del espíritu tradicional de la emblemática Avenida de Mayo y una leyenda de la ciudad.

Si buscás un poco más de ruido:

The Killkeny (Marcelo T. de Alvear 399): un clásico del after office en el microcentro porteño.

Sky Bar (Maipú 907): tragos buenos pero costosos en la terraza de un decimotercer piso.

SAN TELMO

San Telmo es el casco histórico de la ciudad: caserones coloniales y calles angostas empedradas con adoquines son la impronta de este barrio.

Imposible no maravillarse mientras se camina por sus callejuelas y se visitan algunas iglesias antiguas, como la de San Pedro; museos, como el de Arte Moderno; y tiendas de antigüedades y de diseño.

Lo mejor: el Mercado de San Telmo, que parece haberse detenido en el tiempo y ofrece alimentos, artesanías y antigüedades; y la Feria de Antigüedades de San Telmo, que se desarrolla en la Plaza Dorrego y a lo largo de la Calle Defensa cada domingo.

Una esquina cualquiera en San Telmo

Artistas callejeros en San Telmo

Para comer en la zona:

El Desnivel (Defensa 855): empanadas y súper bifes de chorizo que justifican el aspecto desalineado del lugar y la atención regular.

El Refuerzo (Chacabuco 872): comida variada, abundante y de calidad a buen precio.

Amici Miei (Defensa 1072 1° Piso): risottos y pastas infalibles.

Para tomar algo en la zona:

Gibraltar (Perú 895): bar de culto en San Telmo, con amplia variedad de cerveza tirada a precios accesibles.

Puerta Roja (Chacabuco 733): espíritu under y diversión asegurada.

Doppelganger Bar (Juan de Garay 500): tragos de autor en un bar con onda propia.

LA BOCA

La Boca es un barrio ubicado al sudeste de la ciudad. Fue el emplazamiento del primer puerto de Buenos Aires y el lugar favorito de muchos inmigrantes italianos.

En la actualidad, La Boca es conventillos, adoquines, colores, arte, fútbol y tango.

“Caminito” es el paseo más turístico de la zona, pero también hay otros atractivos imperdibles, como el Museo de Bellas Artes de Quinquela Martín (uno de los artistas más prestigiosos del país); el Teatro de la Ribera, donde se suceden milongas y shows en vivo gratuitos o a precios muy accesibles; y “La Bombonera”, el estadio del emblemático y popular equipo Boca Juniors.

Hace poco fui a Fundación PROA, que es un centro de arte contemporáneo, y también me gustó.

Conventillos

Tango en las calles de La Boca

Para comer en la zona:

El Obrero (Agustín R. Caffarena 64): el mejor bodegón del mundo. Fin del comentario.

Café Fundación Proa (Avenida Don Pedro de Mendoza 1929): comida normal en un lugar luminoso, moderno, minimalista y con una excelente vista al Riachuelo.

PUERTO MADERO – LA RESERVA

Puerto Madero es el barrio más moderno de la ciudad y uno de los más costosos. Cuenta con un fuerte polo gastronómico, frecuentado mayormente por turistas.

Vale la pena conocerlo porque se encuentra muy cerca del microcentro porteño y porque es además un lugar estupendo para caminar entrada la noche de cara al río.

La Reserva es el espacio verde más grande de la ciudad (linda con el barrio de Puerto Madero) y uno de los paseos favoritos de los porteños a la hora de hacer deporte o pasar el rato en familia los fines de semana.

Cae la noche en Puerto Madero

Para comer en la zona:

Puerto Madero está repleto de lugares para comer y tomar algo, pero desconozco del tema porque no frecuento la zona.

Por eso, me limito recomendar los siguientes lugares:

Carritos de Costanera Sur (el mejor para mí el Parrillón, ubicado sobre Avenida de los Italianos, a metros de la fuente de Lola Mora): puestos callejeros frecuentados por oficinistas que trabajan en Puerto Madero pero no están dispuestos a gastar lo que cuesta un almuerzo en dicho barrio. Los sándwiches de bondiola de cerdo son los favoritos de todos los tiempos.

Alameda Sur (Achával Rodríguez 1431, frente a la Reserva Ecológica): los mismos sándwiches que ofrecen los carritos, pero en una confitería abierta las 24 hs. los 365 días del año.

RECOLETA:

Recoleta es el barrio pomposo y distinguido de la ciudad.

Si sos aficionado del arte no podés perderte el Museo Nacional de Bellas Artes, uno de los más importantes de Latinoamérica y el más grande de Argentina, y el MALBA, un museo con interesantes exposiciones permanentes y propuestas alternativas de artistas de todo el mundo.

Tampoco podés saltearte el Cementerio de la Recoleta, que alberga más de noventa bóvedas declaradas Monumento Histórico Nacional y la famosa tumba de Eva Perón; y el Ateneo Gran Splendid, elegida por “The Guardian” como la segunda librería más importante del mundo.

Por último, recomiendo pasear un domingo a la tarde por Plaza Francia y los alrededores de la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires.

Cementerio de la Recoleta

Para comer en la zona:

Museo Evita Restaurante (J.M Gutiérrez 3926): pastas sabrosas y platos típicos en el museo dedicado a una de las mujeres más importantes de la historia argentina.

Croque Madame (Avenida del Libertador 1902): rincón encantador dentro del Museo de Arte Decorativo.

Para tomar algo en la zona:

Florería Atlántico (Arroyo 872): coctelería de primera en un lugar cautivador.

Gran Bar Danzón (Libertad 1161):  bar cool con una carta muy amplia de vinos.

Bar Bordó (República de la India 2895): bar bohemio y tranquilo situado sobre una calle pintoresca.

PALERMO

Palermo es el barrio más extenso de Buenos Aires, por lo que fue subdividido en “microbarrios”.

Los más coquetos son Palermo Soho, colmado de tiendas de ropa y de diseño, galerías de arte, bares y pubs; Palermo Hollywood, con muchos locales gastronómicos y un Mercado de Pulgas donde se consiguen muebles y objetos de todo tipo; y Palermo Chico o Barrio Parque, con casonas antiguas al estilo francés y embajadas que lo convierten en uno de los sitios más cotizados de la ciudad.

Recomiendo alquilar una bicicleta y perderse por las calles sin prisa, al tiempo que se visitan algunos atractivos en la zona: el Planetario, los Bosques de Palermo, el Hipódromo y el Jardín Japonés.

El Planetario es el principal centro de divulgación de astronomía de la ciudad. Cuenta con una sala de proyección y una gran cúpula donde se reproducen casi nueve mil estrellas, planetas y satélites del universo. Visitá su sitio web para enterarte de las actividades y espectáculos, dado que las ofertas son múltiples y a veces hasta gratuitas.

Los Bosques de Palermo son uno de los espacios verdes más grandes de Buenos Aires, con muchos árboles y hermosos lagos artificiales. Ideal para hacer picnic, deportes o pasar el rato.

En el Hipódromo se celebran cada semana carreras de caballo, aunque la prueba principal del calendario argentino es el Gran Premio Nacional, que se disputa en el mes de noviembre.

El Jardín Japonés es uno de los lugares más calmos y relajantes de la ciudad y tiene un restaurante que ofrece un sushi muy bueno.

El Planetario

Los bosques de Palermo

Para comer en la zona:

Burger Joint (Jorge Luis Borges 1776): hamburguesas enormes, baratas y deliciosas en un lugar al que no sé si calificar de antro o under.

Il Ballo del Mattone (Gorriti 5737): pastas exquisitas en un lugar un poco fuera de lo común.

La Cabrera (José Antonio Cabrera 5099): certificado de excelencia en ojos de bife que se pagan con sudor y lágrimas.

Ña Serapia (Las Heras 3357): tamales, locro y empanas de carne inolvidables en un restaurante pequeño y acogedor.

Club Eros (Uriarte 1609): buen bife de chorizo a precio muy bajo en un bodegón ruidoso y con mala atención.

Las Cholas (Arce 306): carne buena y MUY económica. Dos datos: siempre está repleto de gente así que hay que ir temprano (12 si es para almorzar o 20.30 si es para cenar) y la parrillada para cuatro rinde para más de cuatro.

Para tomar algo en la zona:

Rey de Copas (Gorriti 5176): una de las mejores barras de la ciudad en un caserón muy tranquilo. Mi lugar en el mundo.

Harrison (Malabia 1764): para beber tragos de primer nivel, mientras suena jazz de los años 20, en un bar que emula la estética de los bares clandestinos estadounidenses que nacieron en la época de la ley seca. 

Espacio Cultural Matienzo (Pringles 1249): antes bohemio, ahora hippie chic. Siempre divertido para ir con amigos a tomar unas cervezas baratas en la terraza (en verano, claro).

Festival (Gorriti 5741): bar con un patio hermoso y una barra que ofrece tragos a precios accesibles. Siempre lleno.

Soria (Gorriti 5151): distinto pero igual a Festival.

Frank’s Bar (Arévalo 1445): la clave para ingresar es tener la clave (cambia cada semana y podés encontrarla en las redes sociales). Una representación bastante fiel de los bares neoyorkinos de principios del siglo XX que emergían clandestinamente durante la vigencia de la ley seca y al que solo podían acceder conocidos y entendidos.

Ocho7ocho (Thames 878): tranquilo e íntimo, con una barra muy buena.

The Shangai Dragon (Aráoz 1199): amplia variedad de cervezas a precios imbatibles. Me encanta.

BELGRANO

Belgrano es un barrio más bien residencial (yo de hecho vivo en Belgrano) pero digno de ser visitado.

Me gusta muchísimo el Barrio Chino, chiquito pero pintoresco, y el Museo Enrique Larreta, que funciona en la casona neocolonial de verano del escritor homónimo y alberga una interesante colección de arte español.

En Núñez, que es el barrio que linda con Belgrano, se encuentra “El Monumental”, el estadio de fútbol del popular y tradicional River Plate.

Una callecita cualquiera en Belgrano

Para comer en la zona:

Croque Madame (Vuelta de Obligado 2155): dentro del Museo Enrique Larreta. Patio soñado y comida exquisita.

El Pobre Luis: (Arribeños 2393): una de las mejores parrillas de la ciudad, aunque ha bajado mucho el nivel y aumentado los precios en los últimos años.

Palitos (Arribeños 2243): un clásico del barrio chino que se caracteriza por su buena comida servida con generosidad.

Para tomar algo en la zona:

Puerta Uno (Juramento 1667): tras una puerta sin cartel, un bar que vale la pena.

DATOS ÚTILES

1. Mejor época para viajar: primavera (Septiembre-Diciembre) y otoño (Marzo-Julio). El clima en la ciudad es muy húmedo, por lo que el verano y el invierno son bastante crudos.

2. Idioma: español, pero un porcentaje muy alto de la población habla inglés.

3. Moneda: Peso Argentino ($). U$S1=???. En la Argentina el valor del dólar cambia con frecuencia. Para conocer la cotización del dólar les recomiendo consultar el siguiente link.

4. Medidas de protección: no es necesario tomar ningún tipo de medida preventiva.

5. Hospedaje: se puede conseguir alojamiento en hostels por U$S10.

6. Comida: comer en puestos callejeros cuesta entre U$S3-5 y en restaurantes modestos y económicos U$S12 en adelante.

7. Transporte: el Gobierno de la Ciudad tiene un sitio web con información sobre cómo moverte de un sitio a otro y qué medio de transporte utilizar. El transporte público funciona muy mal y el tránsito es caótico, así que paciencia.

8. Religión: En teoría, la mayoría de los porteños son católicos. En la práctica, o son católicos no practicantes o son eclécticos.

9. Reglas de convivencia:

– No existe el regateo.

– Los porteños acostumbran hablar con imperativos (“agarrá”, “tomá”, “caminá”), con malas palabras y tuteando (el “usted” se utiliza en charlas muy formales o para dirigirse a personas mayores). No son agresivos, es sólo es la forma de hablar.

– El horario promedio para cenar es 22.00 hs.

– La propina no está incluida en el ticket: hay que dejar un 10% del total en efectivo antes de retirarse del bar o restaurante.

– Hay muchos robos aunque en su mayoría se trata de carteristas que se aprovechan de los desprevenidos. Carteras y mochilas siempre adelante y bien agarradas.

10. Actividades culturales

Buenos Aires se caracteriza por una fuerte producción cultural y compite con ciudades como Nueva York, Madrid y París.

El Gobierno de la Ciudad organiza actividades de este tipo gratuitas o a precios muy bajos. Para conocerlas ingresá al siguiente link.

Te cuento además sobre mis actividades culturales preferidas:

Teatro:

Mis teatros favoritos, ambos under, son Timbre 4 (Boedo 640) y el Camarín de las Musas (Mario Bravo 960). Siempre tienen buenas obras en cartelera, además de contar con pequeños restaurantes donde se come muy bien y barato.

Por otra parte, no podés irte de Buenos Aires sin ver un show de Fuerza Bruta, salvo que estén de gira por ahí, en el Centro Cultural Recoleta (Junín 1930).

Música en vivo

¿Tango? Lo de Roberto (Bulnes 331), un bodegón lleno de botellas sucias que ofrece shows espectaculares a la gorra, y El Viejo Almacén (Balcarce 799), bueno pero no mejor que el primero.

¿Folklore? La Peña del Colorado (Güemes 3657) y La Paila (Costa Rica 4848), porque encima ambos son restaurantes de comida típica.

¿Jazz? Telhonius Club (Jerónimo Salguero 1884) y Boris Club (Gorriti 5568). Excelentes.

¿Algo distinto? La Bomba del Tiempo, un grupo de percusión que practica la improvisación con señas. Toca todos los lunes de 19.00 a 22.00 hs. en Ciudad Cultural Konex (Sarmiento 3131).

Museos:

Ya comenté sobre los museos más importantes a lo largo de la publicación pero si estás en Buenos Aires en Noviembre no podés perderte “La noche de los Museos”: durante una noche podés acceder a más de doscientos museos de la ciudad sin pagar entrada, mientras disfrutás de todas las artes: música, danza, teatro, exposiciones y cine.

Si querés saber más accedé al siguiente link.

  1. Un tour que recomiendo

Buenos Aires Misteriosa es un paseo en bus que se realiza los viernes y sábados a la noche. Se recorren algunos puntos de la ciudad, mientras se cuentan historias de crímenes y leyendas urbanas.

El servicio lo ofrece Zigiotto Viajes.

Cuanto más escribo más me acuerdo, pero la idea no es armar una Lonely Planet.

¡VENI A BUENOS AIRES CHE!

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5 comentarios en “Buenos Aires, la ciudad que nunca duerme

  1. Hola Marina

    Que buen post has publicado, mis sinceras felicitaciones. Me viene estupendamente.
    Me lo recomendó tu padre. Somos antiguos amigos blogueros. Tengo planeado volver por Argentina el próximo mes de Agosto, para viajar por tierras patogénicas. Dicen que si vas una vez, repites. Ya lo hicimos hace 6 años y volvemos en este ocasión casi por los mismos lugares.

    Estaremos en Buenos Aires 4 o 5 días, para recorrer de nuevo sus calles y recordar. Las recomendaciones que publicas nos van a venir estupendamente. Muchas gracias.

    Un consejo más: seguro que me puedes recomendar una buena parrilla, además de la que mencionas en Belgrano, que seguro nos animamos a visitar.

    Un fuerte abrazo

    Ángel
    fotosqueimportan.com

    • Hola Ángel! MUCHÍSIMAS GRACIAS! Estoy justo trabajando en un post sobre el asado argentino y las mejores parrillas de Buenos Aires (es el próximo). Si te parece, podés seguir el blog así te llega la notificación de la entrada al e-mail o contactarme por FB y te aviso.
      Por supuesto, podés preguntarme cualquier cosa que necesites o contactarme cuando anden por acá.
      Estuve mirando tu blog, qué hermosas fotos!
      Un abrazo para vos también!

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