La felicidad no tiene forma de ropa

Nunca fui compulsiva pero me gusta la ropa; disfruto de tener cosas nuevas, me siento más linda cuando me pongo lo que me agrada. No escondo ni niego que soy una mujer bastante convencional en ese sentido.

Por eso ayer me sentí rara al separar para vender todo lo que no es indispensable para trabajar estos últimos meses o para viajar después.

Apenas abrí el armario pensé en cuántas horas de trabajo necesité para armar mi guardarropa. Ese pensamiento se diluyó con rapidez al mirar prendas que tienen años pero parecen nuevas: en realidad malgasté mi tiempo para comprar cosas que casi no uso.

Después dudé de mi capacidad de vivir con sólo una mochila, pensé en qué pasaría si vuelvo a los pocos meses y no tengo nada. Concluí que es mejor arriesgar, equivocarme; que siempre aprendí más de mis errores que de mis aciertos.

Y justo cuando creí que lo peor había pasado, encontré en el fondo del armario esas prendas con valor sentimental: la remera que me regaló mi abuela que ya no está, el tapado de mi adolescencia, el vestido de mi graduación. Sentí que si me deshacía de ellos perdía una parte de mí. Qué tontería, ¿no?. Como si nuestros recuerdos estuvieran estampados en una camiseta o guardados en el bolsillo de un tapado, como si la felicidad que sentimos aquél dia hubiera dependido de lo que llevábamos puesto.

Es díficil desprenderse pero la felicidad no tiene forma de ropa…

17 comentarios en “La felicidad no tiene forma de ropa

  1. A mi me paso lo mismo pero sin pena mitad lo done al ejército de salvación y la otra mitad se las di a mis amigas lo mejor es un guardarropas atemporal que sirva para todo el año, menos es más dicen por ahí y es una gran verdad.
    Aparte que te facilita la vida día a día de todas maneras no es nada fácil despegarse de todo eso

    • Obvio que pensarlo es un paso. Yo lo pensé dos años… Y en todo ese tiempo analicé aplicar para una beca, irme con trabajo desde Argentina, hacer un voluntariado. Hasta que un día (que ni siquiera puedo identificar) me levanté y dije “no, me voy a ir y sin nada…”. Todos tienen su tiempo, éxitos a vos también en tu proceso. Un beso!

      • Marina, sabes que a mi me pasó algo parecido. Tenía 25 años, mucha ropa y cosas acumuladas en el apartamento que compartía en Madrid. Empezar a vender las cosas y regalar la ropa no fue fácil, y eso que ya me había tocado a los 17 años meter mi vida en una valija para venirnos a vivir a España. Pero ahora era distinto… Me iba dos meses a la Argentina sola a trabajar y mi idea era ahorrar algo y en unos meses dejarlo todo y marcharme a recorrer Sudamérica y porqué no darla vuelta al mundo? Al final de esos dos meses viviendo allá en Buenos Aires volví a mi trabajo de Madrid y viaje en vacaciones… Y me fui de voluntariado a Kenia quince días y viaje pero con tiempos marcados. Al año siguiente lo volví a intentar lo de irme a recorrer… Vendí muchas cosas y me fui a Argentina un mes a preparar el terreno y le conté a todos que en diciembre cuando tuviera el dinero que yo creía necesitaba para viajar por Sudamérica volvía. Las vueltas de la vida hicieron que me enamorara en ese viaje así que volví en diciembre a la Argentina pero con la intención de no separarme de mi amor. Recorrimos la Argentina, algo de Brasil, Bolivia y Perú el año pasado sin dejar nuestros trabajos… Y este año vinimos a Madrid a vivir por un tiempo indefinido con una maleta y una mochila cada uno … Y hace poco yo me anime a dejar el trabajo por fin y me voy a continuar nuestros viajes por el mundo pero solo me anime a dos meses… Porque ahora es distinto… Ahora mi corazón estará dividido entre mi primer viaje largo sola y mi amor que se queda en casa. Es curioso a lo que llamamos casa. No crees? Pero eso sí, como vos tengo claro que no tiene que ver con la ropa…

        • Ay Romina, qué historia. Me gustó mucho leerte, MUCHO. Cuántas cosas. Yo también a veces pienso en qué será eso que uno llama “hogar”. Todavía no tengo en claro qué es, pero sin dudas no tiene que ver con nada físico ni material. Creo que más bien tiene que ver con sentirse bien con uno mismo, en su eje, en armonía con lo que uno es y, aunque esta vez no me toca estar enamorada, sé que el “hogar” involucra a otros (una pareja, amigos, familiares). El otro día hablaba con un amigo sobre la muerte de su abuelo y concluimos que, aunque su cuerpo ya no podía más, su mente hizo un esfuerzo sobrehumano para vivir unos minutos más y dar tiempo a sus seres queridos a llegar, a despedirse de él. De algún modo, creo que todos queremos irnos del mundo de la misma forma en que llegamos, con alguien que queremos al lado. Como se dice en la película Rutas salvajes “la felicidad no es real si no es compartida”. Así que seguí apostando a tus viajes y a tu amor.
          Gracias por pasarte, un beso grande.

  2. Hola! Que lindo lo que cuentan, me re amociona!!! Aunque me encanta la idea de recorrer el mundo por tiempo indeterminado, tengo que confesar que soy terriblemente extrcturada.. He tenido la oportunidad de viajar por algunos lugares del mundo y hasta me anime a una sola a Cuba el año pasado, pero siempre necesitó volver a casa, a mi lugar, a mis cosas..
    Ojalá algún día junte el valor y me anime a dejarme llevar por este mundo mágico!
    Besotes

  3. Ame tu blog y la forma tan linda de poner en palabras tus sensaciones y emociones! Viaje a Rio en año nuevo (este año) y me enamore de la ciudad y de la gente que conoci en el hostel, viajeros como vos entre otros, me dieron muchas ganas de dejar todo, la rutina y salir un poco de la zona de confort. Estoy organizando todo para poder hacerlo a fin de año 🙂
    Espero seguir leyendo tus historias tan bellas
    Besos grandes
    Maria!

  4. Que verdad…hoy he empezado yo a vaciar mi armario porque en unos meses pretendo empezar mi viaje y me ha costado apartar algunas cosas…
    Un saludo!Acabo de descubrir tu blog y me encanta 🙂

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