Tailandia, the Land of Smiles

MI VIAJE POR TAILANDIA

Estuve solamente doce días en Tailandia y visité Bangkok, Phuket y Ko Phi-Phi.

Paso a contarte cómo llegué a cada ciudad, dónde me hospedé y qué atractivos visité, esperando te sirva de ayuda si algún día vas a Tailandia.

1. BANGKOK

Llegué a la capital tailandesa vía aérea con AirAsia, saliendo desde Nueva Delhi, India. El pasaje, si mal no recuerdo, me salió algo así como U$S250 dólares y el vuelo dura aproximadamente ocho horas.

De todas formas, hay infinidad de aerolíneas que llegan al Aeropuerto Internacional Suvarnabhumi saliendo de innumerables ciudades.

El aeropuerto queda a 30 km. de Bangkok y hay varias maneras de llegar al centro:

– El tren Airport Rail Link une el aeropuerto con el centro de la ciudad con trenes cada 15 minutos entre las 6:00 y las 00:00 horas. Hay dos tipos de trenes, uno exprés que tarda 15 minutos, y otro normal que tarda 1/2 hora. En cuanto al precio, depende del tren y de la distancia a recorrerse, pero ronda entre U$S2 y U$S5.

Yo escogí esta opción y la recomiendo, porque el tren es moderno, rápido y muy cómodo.

– Hay colectivos que van desde el aeropuerto hasta la ciudad. Es más económico que el tren pero por lo que me contaron los colectivos tardan muchísimo a causa de las constantes paradas y el tráfico.

– En taxi el precio por el recorrido del aeropuerto a la ciudad ronda entre U$S12 y U$S20, según la lejanía del hospedaje y el tráfico. A eso hay que sumarle los peajes y una tasa que cobra el aeropuerto (desconozco el precio, creo que era barato). Exigí siempre al conductor que ponga el taxímetro para evitar malentendidos.

Lo primero que pensé al arribar en Bangkok fue que el calor y la humedad eran insoportables. Apenas me bajé del avión me sentí pegajosa, exhausta, como si una fuerza empujara mi cabeza y mis hombros hacia el suelo. 

Creo que el factor climático, sumado a sus costumbres alimenticias, es causa de que los olores sean penetrantes, intensos.

Lo segundo que pensé fue que Bangkok era bipolar: por un lado, es moderna, cuenta con un sistema de transporte público admirable, grandes centros comerciales climatizados, hoteles y restaurantes de lujo; por el otro, es antigua, está plagada de tuk- tuks (triciclos a motor coloridos, artesanales y viejísimos que funcionan como taxis y vehículos de reparto de mercancía), de puestos callejeros, de edificaciones deterioradas, y  de templos antiquísimos.

Me generaron también curiosidad los carteles. En la mayoría de las publicidades, inclusive de marcas nacionales, predominan los rostros occidentales. Un tailandés me comentó que los asiáticos no se sienten a gusto con sus ojos. Entendí por qué los personajes del anime tienen ojos grandes, redondos.

Me sorprendió, además, que había muchos carteles con el rostro de un hombre, que después me enteré que era el rey. Tailandia es una monarquía constitucional con características muy particulares, pues la población considera al una monarca autoridad moral y lo venera casi como si fuera un dios. Tanto que criticarlo u ofenderlo puede acarrear severas penas, incluida la prisión. 

La cuarta cosa que me asombró fue la calma y la tranquilidad de los tailandeses que, en medio del trajín laboral y del bullicio, con frecuencia se detienen para agradecer y para realizar ofrendas en los templos y en los pequeños altares que abundan en la ciudad.

Y lo último que me impresionó fue que Bangkok, y toda Tailandia, es sinónimo de fiesta, de fiesta que se advierte al momento de pisar el aeropuerto y divisar carteles enormes con la leyenda “Welcome to Thailand. Welcome to the Land of Smiles”.

La capital tailandesa es vibrante, escandalosa y bastante salvaje. 

Resumida mi experiencia en la ciudad, te cuento sobre los atractivos que visité:

Atractivos

– Rattanakosin

Es el centro histórico de la ciudad, donde se encuentran las atracciones turísticas más importantes como templos budistas, palacios, museos, universidades y una infinidad de mercados.

Lo atractivos más concurridos de la zona (cierran temprano así que conviene ir a primera hora) son:

  • El templo budista Wat Pho, que contiene al  famoso Buda reclinado que representa su paso al nirvana. Su tamaño (tiene 46 metros de largo y 15 metros de altura) y su color dorado radiante hacen que esta estatua sea impresionante.
  • El complejo Wat Phra Kaew, donde se encuentra el Templo de Buda Esmeralda, el  templo más sagrado de Tailandia, y el Gran Palacio, la antigua residencia real tailandesa, con tejados enchapados en oro, construida por el Rey Rama I en el siglo XVIII, al fijar la capital de Tailandia en Bangkok.
  • El Lak Meuang, lugar donde el rey Rama I levantó la piedra fundacional de Bangkok en 1782, luego de que los birmanos destruyeron Ayuthaya, que era hasta ese entonces la capital tailandesa.
  • El Mercado de Amuletos, un exótico y fascinante mercado donde se venden amuletos y talismanes de todo tipo de materiales, tamaños y precios. Es un buen lugar para contemplar el arte del regateo entre coleccionistas que se desesperan por adquirir los talismanes más codiciados (generalmente son los hechos con materiales muy caros y que antiguamente pertenecían a monjes conocidos) y los comerciantes locales.
  • El Museo Nacional (los tailandeses dicen que es el más grande del sudeste asiático), donde se puede recorrer la historia de Tailandia mediante objetos antiguos y arqueológicos y obras de arte.

Templo Wat Pho

El Gran Palacio

– Banglamphu

Es un barrio en el que se alberga parte de la ciudad antigua. Mi lugar preferido fue el templo budista Wat Saket o del Monte Dorado, que se encuentra en la cima de una colina artificial a la que se accede luego de subir más de trescientos escalones. El templo no es gran cosa, pero la vista de la ciudad es alucinante.

– Chinatown

Es el barrio chino más grande del mundo fuera de China, con una enmarañada red de callejuelas plagada de infinidad de mercados donde se consigue de todo (desde gomitas para el pelo “de terciopelo” hasta picanas eléctricas) y al que concurren miles de personas.

Fue uno de los lugares que más me gustó de Bangkok porque, a diferencia de otros barrios chinos, no parece inmutarse por el paso de los visitantes no chinos: nada de glamour ni aspiraciones de ser chic.

– Embarcarse de noche por el río Chao Pharaya y sus canales

El río no es gran cosa, pero embarcarse de noche permite ver la ciudad, con sus  templos majestuosos y sus edificios imponentes, desde otra perspectiva.

Bangkok desde el río

– Disfrutar de la vida nocturna en Khao San

Khao San es una de las calles más turísticas de Bangkok, ubicada en el barrio de Rattanakosin (el mismo barrio donde están los templos budistas más importantes de la ciudad).

Aunque es corta, caminar por ella es súper estimulante: abundan las luces de neón, el olor a comida exótica como grillos y gusanos fritos, los bocinazos y los gritos de vendedores que se desesperan por captar la atención de los turistas en el centenar de puestos callejeros, que ofrecen desde ropa, joyas y juguetes, hasta tatuajes y masajes.

En Khao San todo abunda: los bares, los hostels, la gente y, claro, la fiesta…

Baldes de alcohol antes de que arranque la noche en Khao San (no se asusten, que son THB180)

– El Mercado de Chatuchak

Es el mercado callejero más grande de Tailandia. Hay para todos los gustos: ropa, artículos para el hogar y para mascotas, comida, bebida e innumerables etcéteras a precios más bajos que en cualquier local.

Abre sólo los fines de semana.

– El Parque del Palacio Dusit

Es un gran parque con palacios, mansiones y museos de estilo europeo, levantadas por el rey Rama V a finales del siglo XIX tras volver de su viaje por Europa. Maravillado por el Viejo Continente, volvió a su país con la idea de europeizarlo.

– El Parque Lumphini

Es un hermoso parque de casi sesenta héctareas, ubicado en el corazón de la ciudad y en el principal distrito de negocios; plagado de árboles, caminos y con un gran lago artificial.

Un buen lugar para pasear y relajarse. 

Hospedaje

Yo me alojé en el Pharanakorn Nornlen Hotel y pagué por una habitación individual U$S50 la noche. Buena ubicación, decoración vintage, limpieza impecable y la comida (vegana y órganica) muy sabrosa.

El pequeño hotel ofrece un sinfín de actividades, como clases de comida tailandesa, de artesanías, y cursos sobre cultivo sustentable.

Pero si fiesta es lo que buscás no la vas a encontrar: como leí en TripAdvisor cuando estaba por reservar, hospedarse en Pharanakorn Nornlen es casi como un retiro espiritual.

La filosofía del lugar: “Keep calm and live slow”.

2. PHUKET

Llegué a Phuket después de volar una hora y media desde Bangkok con la aerolínea low-cost Nok Air. El pasaje ida y vuelta me costó U$S80, aunque estoy segura de que se consiguen pasajes más económicos.

Mi idea era llegar a Phuket y embarcarme directo a Ko Phi-Phi, pero el último ferry sale a las 15.00 hs. y llegué después.

Phuket se ubica al sur de Tailandia, es la isla más grande y más poblada del país.

Al haber sido mi primer contacto con el cielo azul, el mar cristalino y la arena blanca que caracteriza a las playas tailandesas, quedé impactada.

Sin embargo, como estuve un sólo día y casi no recorrí me pareció muy explotada, con demasiados hoteles y restaurantes de lujo. Pero fuera del circuito turístico hay infinidad de playas vírgenes porque el 70% de la isla está cubierta de selva.

Por la noche, fui a Patong Beach, el centro neurálgico de la vida nocturna en Phuket. Si tuviera que elegir tres adjetivos para describir a Patong Beach serían bizarro, decadente y salvaje: muchos antros, alcohol, drogas y mujeres semidesnudas que bailan sobre tarimas y parlantes al ritmo de gritos y palmas de turistas descontrolados.

Pero aunque fue de lo más raro que presencié en mi vida, vale la pena conocer, dejarse asombrar con situaciones que superan el imaginario común.

Hospedaje

Me hospedé en Artha Guest House y pagué U$S10 la noche. Buena ubicación y excelente atención.

3. KO PHI-PHI

Llegué a Ko Phi-Phi después de viajar en ferry casi dos horas desde Phuket (el pasaje lo saqué directamente en el puerto y cuesta alrededor de U$S12)

El viaje hacia la isla es alucinante: el agua turquesa, las islas rocosas y frondosas que abundan a lo largo del camino llenan los ojos de vida, erizan la piel.

Ko Phi-Phi es una isla en la que sucedió de todo en la última década y media. En el 2000 se hizo famosa a nivel mundial por haber sido el lugar donde se rodó la película “La Playa”. Cuando estaba en su mejor momento, el 26 de Diciembre de 2004, dos olas inmensas, o más bien dos muros de agua, franquearon la isla de lado a lado,  destruyeron todo lo que se encontraba en el camino y se robaron la vida de dos mil personas. Después de eso, se reconstruyeron las viviendas, las calles, los mercados, los locales, los  hoteles y los restaurantes.

Ko Phi-Phi tiene, por ello, ciertas particularidades: conserva su belleza natural pero abundan los árboles jóvenes, la mayoría de las construcciones son nuevas, y es común advertir carteles con la leyenda “Tsunami Road” y flechas que indican rutas de evacuación en caso de alerta de tsunami.

Pese a todo, la isla es un paraíso terrenal. Es exuberante, selvática, imponente y tiene un gran movimiento nocturno.

Para mí, la isla perfecta…

Atractivos

– Mirador de Ko Phi-Phi

La subida al mirador es corta pero muy agotadora. No te olvides de llevar agua y una máquina fotográfica porque la vista es preciosa.

– Ko Phi-Phi Leh

Ko Phi-Phi Leh es la isla más hermosa que vi en mi vida: playas con arena blanca, islas rocosas llenas de vegetación y aguas cristalinas con arrecifes de coral ricos en fauna marina.

Para llegar es necesario tomar un barco desde el centro de Ko Phi-Phi, que cuesta desde U$S15, según la calidad del barco y de los servicios que ofrece. No hay hoteles en la isla pero es posible acampar por alrededor de U$S60 la noche.

Recomiendo ir bien temprano  y evitar los fines de semana.

Ko Phi-Phi Leh

– Ko Mai Phai o Isla Bamboo

La isla Ko Mai Phai es más natural y selvática que Ko Phi-Phi Leh, por lo que para  recorrerla es necesario caminar alrededor por su playa.

Te aconsejo ir en un barco por tu cuenta y no como parte de una excursión que se detiene solo un rato, porque la isla es linda, tranquila, como para dedicarle un día entero.

Camino a la Isla Bamboo

– Monkey Bay

El nombre de esta bahía se debe a que está poblada y dominada por monos, que encima son sociables e inofensivos con motivo del frecuente turismo. 

– Bucear y hacer esnórquel

Dicen que bucear en Tailandia es una de las mejores experiencias del mundo pero, como era costoso y mi presupuesto limitado, no tuve la oportunidad. Sin embargo, hacer esnórquel me resultó suficiente, pues nunca vi semejante variedad de peces de colores en mi vida. 

No es una pileta

– Relajarse con unos buenos masajes tailandeses

No te podés ir de Tailandia sin hacerte masajes, porque los de cuerpo entero, pies, manos y cabeza por alrededor de una hora cuestan U$S10.

– Comer en el mercado local

Las comidas más económicas y genuinas de la isla se pueden encontrar en el mercado local. Mi preferido fue el bagre ahumado.

– Asistir a un combate de boxeo tailandés en Reggae Bar

No sé por qué se llama Reggae Bar, porque ni pasan reggae ni el ambiente es relajado. Algunas noches hay boxeo en vivo de boxeadores amateurs y otras cualquier persona, inclusive un turista, puede subirse al ring para luchar por un trago.

– Pasar una noche en Slinky Bar

Slinky Bar tiene una pista de baile sobre la playa donde, además de bailar, se realizan juegos como saltar a la soga y shows de fuego típicos.

Hospedaje

Yo me hospedé en el Phi Phi Relax Beach Resort y pagué alrededor de U$S40 la noche.

Está alejado del centro y para llegar es necesario tomar un taxi boat de madera motorizado, precario, sin luces y guiado por un hombre que de noche alumbra el camino con una gran linterna.

Me gustó porque es un complejo de cabañas muy tranquilo, con playa propia y poco turismo; aunque es bastante rústico: no hay comodidades, ni luz eléctrica desde las 6.00 hasta las 18.00 hs. ni agua caliente, y hay que cerrar bien las puertas y ventanas porque entran los monos y se roban todo.

Por la mañana, cuando la marea está alta, basta nadar cien metros para poder hacer esnórquel y observar todo tipo de peces.

En la playa del hotel

DATOS ÚTILES

1. Requisitos para entrar:

– Certificado de vacunación contra la fiebre amarilla: Ya brindé información sobre el tema en las publicaciones Primeros pasos en la organización de un viaje por el mundoy (Casi) todo lo que se necesita saber para recorrer el norte de India, con lo cual, en honor a la brevedad, allí me remito.

Apenas pisé el aeropuerto de Bangkok me pidieron el certificado de vacunación, con lo cual no es un mito.

– Visa: Los turistas que llegan vía aérea tienen derecho a un visado de treinta días gratis que se otorga al pisar el aeropuerto (al menos por ese tiempo me lo dieron a mí). Si pretendés quedarte más de treinta días hay dos opciones: salir y volver a entrar por una frontera terrestre (de esta manera te dan un nuevo visado por quince días más) o bien acercarte a cualquier oficina de inmigración de Tailandia y solicitar la extensión. Me dijeron que si se permanece en el país teniendo la visa vencida, se cobra, al salir, una multa por cada día de más (como no me pasó, no sé si es verdad).

2. Mejor época para viajar: Abril-Junio. Durante este período, el clima es caluroso y seco pero las playas están bastante vacías porque es temporada media.

La temporada alta, caracterizada por ser seca, con una temperatura agradable y los paisajes verdes radiantes y exuberantes, trascurre de Noviembre a Marzo. Obviamente por algo es temporada alta: que el clima y el paisaje son los mejores es algo indiscutible, pero como cualquier destino es también la época más cara y con mayor concurrencia.

De Julio a Octubre es la época de los monzones, lo que implica lluvias torrenciales y la posibilidad de que algunas islas cierren al turismo o sean evacuadas.

3. Idioma: Thai. En los hoteles, hostels y albergues la comunicación es fácil y fluida, porque al estar preparados para el turismo siempre hay alguien que hable inglés. Sin embargo, los conductores de colectivos, los taxistas, los vendedores ambulantes y la población en general no habla inglés, así que preparate para hacer señas y ser creativo. Como punto a favor, los tailandeses son muy pacientes y simpáticos.

4. Moneda: Bath tailandés (THB). U$S1=THB34 aproximadamente.

En Tailandia se puede regatear pero siempre de forma amigable y flexible. Como primer paso, es necesario consultar con varios vendedores el precio de lo que se quiere comprar para tener una noción aproximada de él. Hecho esto y habiendo seleccionado al potencial vendedor, lo normal es ofrecer la mitad del precio promedio y a partir de ahí negociar hasta arribar a un acuerdo.

Esto no aplica para aquellos lugares que, de antemano, tienen el precio exhibido y a la vista de todos.

5. Medidas de protección: Nuevamente me remito a “(Casi) todo lo que se necesita saber para recorrer el norte de India, dado que ahí está la información sobre cómo asesorarse GRATIS sobre este tema en Buenos Aires; y sobre las vacunas que me puse yo para viajar a Asia.

Sacando el tema de la vacunas, no tomé ningún tipo de precaución extra, lo que significa que comí de todo (incluyendo frutas y verduras crudas), en cualquier lado (hasta en puestos callejeros) y que nunca me pasó nada.

6. Hospedaje: En hostels se pueden conseguir habitaciones compartidas (entre cuatro y doce camas según el caso) porU$S5-U$10 la noche. Una habitación privada (simple o doble) cuesta aproximadamente U$S20 la noche.

7. Comida: La comida típica tailandesa es muy barata pero fuera de las áreas turísticas. En los puestos callejeros se puede comer por U$1 o U$2, mientras que en los restaurantes locales es posible pagar U$S5 por un buen plato de comida.

La comida es deliciosa y combina a la perfección lo dulce, el ácido, el salado y el picante.

Mis preferidos: el Pad Thai, un salteado en wok a base de fideos de arroz que puede variar pero en general contiene huevos, algunas verduras, salsa de pescado o soja, tamarindo y langostinos, y la Tom Yum, una sopa que lleva hojas y jugo de limas, ajo, salsa de pescado, tamarindo, ajíes, una infinidad de especias y pollo, pescado o langostinos.

8. Transporte: Sólo estuve en Bangkok, Phuket y Ko Phi-Phi, por lo que mi conocimiento sobre los medios de transporte es limitado.

Yo utilicé dos compañías aéreas low-cost para moverme dentro del país: AirAsia y NokAir.

Dicen que AirAsia es la mejor aerolínea económica del mundo y, si bien no viajé con todas, sospecho que es verdad porque es excelente.

También tomé un ferry para ir de Phuket a Ko Phi-Phi. El pasaje lo saqué directamente en el puerto, el viaje dura dos horas y cuesta U$S12. El último barco zarpa a las 15 hs.

En Bangkok y Phuket se alquilan bicicletas y motos por alrededor de U$1 y U$5 el día, respectivamente.

9. Religión: Alrededor del 95% de los tailandeses son budistas theravada, aunque las religiones minoritarias se practican sin problemas. Theradava es la escuela más antigua del budismo y de algún modo la más conservadora. Basan sus creencias en el Canon Pali, que es el compendio donde se transcribieron los discursos que Buda dio a lo largo de su vida.

El objetivo theravada es alcanzar el Nirvana: la liberación del dukkha o sufrimiento de la existencia mundana y el fin del ciclo de las reencarnaciones a los que están sujetos todos los seres, según las cuatro nobles verdades:

  1. Toda existencia es sufrimiento.
  2. El origen del sufrimiento es el deseo, anhelo o apego.
  3. El sufrimiento puede extinguirse, suprimiendo o eliminando su causa.
  4. Existe un camino para conseguirlo, que es el Noble Óctuple Sendero, compuesto por ocho factores que deben practicarse y perfeccionarse a lo largo de la vida.

10. Reglas de convivencia:

– La monarquía y la religión deben ser tratados con extremo cuidado y delicadeza para no ofender a los tailandeses.

– Para entrar en las casas particulares y los edificios religiosos hay que descalzarse. No se admite el ingreso a templos con las piernas y hombros descubiertos.

– El saludo y la despedida tradicional se denomina wâi y consiste en bajar un poco la cabeza con las palmas de las manos juntas como si se estuviera rezando. La inclinación de la reverencia y la altura de las manos con relación a la cara varían según el estatus de la persona que se saluda (cuanto más importante sea la persona más arriba las manos y más abajo la cabeza). La palabra que se utiliza para saludar o despedirse es “sawasdee”.

– Es ilegal comprar, vender o poseer cualquier tipo de droga, incluida la marihuana. Cuando uno está ahí pareciera que está todo bien con el tema, pero la posesión de drogas está penada con un mínimo de un año de cárcel y no distingue nacionalidades, así que… ¡cuidado!

Espero que te sirva, espero también ir a Tailandia de nuevo y por más tiempo, para poder compartir más información.

¡SAWASDEE!

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5 comentarios en “Tailandia, the Land of Smiles

  1. hola mari, te sigo por instagram y nunca me habia tomado el tiempo de entrar en tu blog, estoy fascinada, mi sueño es ir a tailandia y sobre todo conocer ko phi phi. Como en varias partes de tu post, una amiga me comento que comer era barato, al igual que el transporte en colectivo. Pero que el pasaje hasta alla es muy caro. Estoy dispuesta a ahorrar para pagarme el pasaje hasta alla claramente pero queria preguntarte si sabias si conviene quizas sacar pasaje hasta otro pais y de ahi ir para tailandia para abaratar costos o si conviene directamente volar a bangkok. Vos fuiste desde india pero porque ya estabas ahi o no ?
    Gracias desde ya , me transmitis mucho con lo que escribis 🙂 te leo desde bariloche

    • Hola Sofía! Gracias por el mensaje, qué linda!
      Yo fui a Tailandia desde India en una aerolínea low-cost y no fue muy caro el pasaje pero, como bien decís, el tema es cruzar el charco. En mi caso, pagué 1700usd el pasaje de Buenos Aires a Nueva Delhi que, si bien sigue siendo costoso, es menos de lo que vale normalmente. Lo saqué con un año de anticipación y fui muy flexible con las fechas.
      Espero que puedas ir pronto a Ko Phi Phi 🙂
      Un abrazo hasta Bariloche!!!

  2. Hola Marina, cómo estás ? le tengo muchísimas ganas a Tailandia, pero te soy sincera leo tantas cosas horrendas sobre la comida que ofrecen, te cuento , yo colaboro en un Refugio de Perros y Gatos en Bs As, con lo cual imaginate mi AMOR hacia ellos, sería IMPOSIBLE estar en un lugar donde me ofrezcan un plato donde los vea listos para comer o colgados, la verdad por más que me llama el destino sería imposible visitarlo, por eso quería que me cuentes si vos viste que ofrezcan perros y gatos para comer o los hayas visto como te comenté. Se que hay abandono de animales en todo el mundo y los he visto, pero es distinto ver un perro callejero a que te lo ofrezcan para comer.. Tal vez te parezca un poco loca mi pregunta pero bueno..
    Que bueno que te animes a hacer lo que te gusta, siempre recuerdo tu foto con el telegrama en mano, no se como llegué a conocerte, pero desde esa vez siempre te leo…
    Abrazo desde Bs As

    • Hola Ale! Gracias por leerme siempre, más linda <3
      La verdad no vi que vendieran gatos ni perro como comida, pero estuve poco tiempo y sólo en Bangkok, Phuket y Ko Phi Phi, que son zonas muy turísticas.
      Animate a viajar a Tailandia, es demasiado hermoso.
      Beso grande!

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