India, el despertar de los sentidos

MI VIAJE POR INDIA

Viajé un mes de manera independiente por Nueva Delhi, Jaisalmer, Udaipur, Agra y Varanasi.

Paso a contarte cómo llegué a cada ciudad, dónde me hospedé y qué atractivos visité, esperando te sirva de ayuda si algún día vas a India.

1. NUEVA DELHI

Llegué a la capital india vía aérea con Malaysia Airlines, saliendo desde Buenos Aires y haciendo escalas en Ciudad del Cabo (Sudáfrica) y Kuala Lumpur (Malasia).

La primera impresión fue impactante, conmovedora, triste… Es que Nueva Delhi tiene una población de diecisiete millones de habitantes, y la mayoría de ellos vive en condiciones de extrema pobreza, duerme a la intemperie, sufre todo tipo de enfermedades, y padece un cuadro de desnutrición severo.  

En el aire, con un nivel de polución que se detecta a simple, sobrevuelan pájaros carroñeros las toneladas de basura y de excremento que son moneda común en las calles.

El tránsito es caótico, ruidoso, desordenado, violento. Miles de motocicletas y automóviles en condiciones calamitosas, circulan a velocidades muy altas, mientras los conductores tocan bocina, quién sabe por qué. No hay semáforos ni reglas, salvo dar prioridad de paso a ratas, vacas y toros.

Recuerdo que mi primer pensamiento fue “Si Dios existe, acá no está”.

Pero ese pensamiento poco a poco se diluyó gracias a la calidez, la bondad y la espiritualidad que caracteriza y contagia el pueblo indio.

Atractivos:

– El Fuerte Rojo o Lal Quila

El Fuerte Rojo es un palacio construido en el siglo XVII y declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en el 2007.

La arquitectura es maravillosa, y caminar entre sus jardines y edificios interiores es una experiencia muy linda.

Aunque de noche hay espectáculo de luces y sonidos, recomiendo ir bien temprano por la mañana, porque la fila para ingresar es muy larga.

Fuerte Rojo

– Mezquita Jama Masjid

La mezquita Jama Masjid es una de las más grandes de India y, además, el principal centro de culto para los musulmanes en Nueva Delhi, ya que contiene algunas reliquias del profeta Mahoma.

Los musulmanes deben orar cinco veces al día en horarios prefijados en dirección a La Meca, lo que implica la recitación de determinadas fórmulas y versículos del Corán, acompañada de una serie de inclinaciones. Si bien no es necesario hacerlo en las mezquitas, es muy común la oración colectiva los días viernes y en determinadas fechas festivas.

Tuve la suerte de presenciar una de estas oraciones en la puerta de la mezquita (toda persona no musulmana es obligada a retirarse y esperar en las inmediaciones). Escuchar las oraciones por los altoparlantes y ver a cientos de personas inclinadas es una experiencia increíble para quienes, como yo, nunca tuvieron contacto con el Islam.

Mezquita Jama Masjid

– El Rajpath

El Rajpath es una de las calles más importantes de Nueva Delhi, porque sobre ella se encuentran la residencia oficial del Presidente, la Puerta de India, los edificios de varios Ministerios y el Parlamento.

Residencia oficial del Presidente de India

– La tumba de Humayun

La Tumba de Humayun es un complejo declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1993, donde se encuentra la tumba del emperador Humayun, cuya construcción fue ordenada por su segunda esposa en su honor.

Está rodeado de murallas y tiene un gran jardín en el centro con canales y fuentes, desde donde se puede acceder a otras construcciones, como diversas tumbas y mezquitas.

Tumba de Humayun

Indios turistas

– El templo de Gurdwara Bangla Sahib

El templo de Gurdwara Bangla Sahib es el principal templo sij de la ciudad, con una cúpula dorada que se advierte a unos cuantos metros de distancia.

El sijismo es una religión india fundada por el Gurú Nanak, que se basa en la creencia en un solo Dios y en las enseñanzas de los diez gurús del sijismo, recogidas en el libro sagrado de los sijes.

Tene un pozo de agua que se considera milagrosa y curativa, por lo que miles de peregrinos acuden para llevársela a sus hogares.

– Gandhi Smriti

El Gandhi Smriti es la casa donde Mahatma Gandhi vivió los últimos días de su vida y donde, además, fue asesinado el 30 de enero de 1948.

En la actualidad funciona allí un museo en su honor y, aunque es creer o reventar, hay un clima de paz inigualable.

– Caminar sin miedo tanto por la vieja como la nueva Delhi

Reconozco que perderme por las calles de la cruda y caótica Nueva Delhi fue, al principio, un poco atemorizante. Sin embargo, pronto advertí que al menos de día, NO PASA NADA y que es la mejor manera de conocer la ciudad.

Artesanías en las calles

Hospedaje

Me hospedé en el Hotel Grand Godwin Deluxe, ubicado en la Vieja Delhi.

En 2011, pagué alrededor de U$S60 la noche y superó mis expectativas.

2. JAISALMER

Llegué a Jaisalmer después de viajar casi veinte horas en tren, saliendo desde Nueva Delhi.

Feliz de llegar a Jaisalmer

Jaisalmer está ubicada en el desierto de Thar y es apodada “La Ciudad Dorada“, por el color dorado que le confiere la arena. Es lindísima, casi mágica y muy tranquila, pese a los aviones de guerra que sobrevuelan los cielos con motivo de las constantes disputas de tierra que se suscitan entre India y Pakistán.

Estuve en la ciudad cuando se celebra Holi, el festival hinduista de primavera en el que los indios prenden cientos de hogueras por las noches y tiñen de colores cada rincón mientras se arrojan pinturas entre sí. Quizá por ello me pareció más interesante de lo que es. 

Los lugareños son encantadores, tienen una gran curiosidad por la cultura occidental. Resulta fácil entrar en contacto con ellos, entender un poco acerca de la religión y de la filosofía de vida india.

Atractivos:

– Fuerte de Jaisalmer

El Fuerte de Jaisalmer es una de las pocas fortalezas habitadas en nuestros tiempos, lo que le confiere una belleza peculiar: en su interior hay viviendas, locales, bazares, hoteles, albergues y restaurantes, con un gran movimiento de locales y de turistas.

Dentro de él se encuentran, además, varios Templos Jainíes y el Palacio Maharaja Mahal.

Perderme entre sus calles angostas y sus pasadizos fue una de las mejores experiencias en India.

El Fuerte por dentro y por fuera

Músico en una de las callejuelas del Fuerte

– Patwaon-Ki-Haveli

Las Havelis son antiguas mansiones y esta es, sin dudas, la más bella de la ciudad, con una arquitectura y mobiliario de ensueño.

Como está muy bien conservada, la visita es obligada.

– Templos jainíes

El jainismo es una religión india bastante curiosa, porque no se centra en el culto a ningún Dios. En su lugar, confían en guías espirituales que les enseñan los principios básicos de la doctrina: ascetismo, meditación y autodisciplina. La religión parte de la equiparación de las almas, sin importar si pertenecen a seres humanos, animales o cualquier forma de vida; hasta el punto de que sus practicantes más devotos se tapan la boca para no tragar ningún tipo de insecto minúsculo.

En Jaisalmer hay varios templos jainíes de piedra arenisca cuidadosamente tallados y, si bien todos pueden verse desde afuera, los extranjeros solo podemos acceder a dos de ellos. 

– Templo de Laxminath

El Templo de Laxminath es un templo hinduista dedicado a la diosa de la riqueza.

La entrada es gratuita y, según la tradición, da buena suerte dar la vuelta al templo de izquierda a derecha (yo por las dudas lo hice).

– Gadi Sagar

El Gadi Sagar es un lago artificial creado para abastecer de agua a la ciudad, rodeado de palacios, templos y casas antiguas. Es un buen lugar para compartir el rato con locales que van a pasear y se muestran muy afectuosos con los turistas.

Gadi Sagar

– Bada Bagh

El Bada Bagh es un complejo que se ubica a seis kilómetros de Jaisalmer y contiene tiene varios cenotafios.

Amerita alejarse un poquito de la ciudad para conocer este lugar.

Camino a Bada Bagh

Cenotafios

– Tour al desierto de Thar

Para llegar a las dunas es necesario recorrer casi dos horas en jeep, una hora en camello y pasar por un poblado muy pequeño en el que viven aproximadamente doce familias.

Nunca antes había ido al desierto, así que la experiencia de ver el atardecer y pasar una noche en carpa me pareció alucinante, pese a que hacían más de 50° y no corría una sola gota de aire.

En la ciudad ofrecen tours para pasar el día o inclusive quedarse a dormir, pero recomiendo asesorarte y contratar un guía confiable.

El servicio que ofrece Fifu Guest House y Abu Safari es excelente.

Niños que vivían en el desierto

Camino a las dunas

Hospedaje y comida

Me hospedé en Fifu Guest House y pagué U$S30 la noche. Su dueño es el hombre más cordial y dulce que conocí en toda mi vida.

Para comer, el restaurante Trío: a la luz de las velas, vista al fuerte, show de música típica y comida exquisita.

3. UDAIPUR

Llegar a Udaipur desde Jaisalmer no fue nada fácil porque no hay trenes ni vuelos directos. Tuve que tomar un tren a Jodhpur que tardó alrededor de seis horas y desde ahí un avión.

Pero sin dudas vale la pena.

A Udaipur se la conoce como “La Ciudad de los Lagos” o “La Venecia de Oriente“, porque se sitúa a la orilla de un lago artificial muy lindo, construido para abastecer de agua potable a la ciudad. Los principales edificios de la ciudad están orientados hacia el lago o incluso en él.

Los atardeceres son de película romántica, porque el sol se pone sobre el lago e irradia los palacios.

Udaipur es limpia en relación a los restantes lugares que visité, los lugareños más distantes, calmos, y la pobreza es menos cruda. La cultura india sigue presente pero todo va a otro ritmo.

Según la Lonely Planet del 2008 es el mejor destino de India.

Atractivos:

– El Lago Pichola

El Lago Pichola es un lago artificial que se construyó en el sigo XIV para abastecer de agua potable a la ciudad.

Se puede tomar una embarcación para pasear por él y visitar dos islas hermosas: la Isla de Jagniwas, donde está el Lake Palace, un palacio que se convirtió en un hotel lujoso al que los viajeros pueden ingresar para tomar algo y caminar por sus pasillos ostentosos; y la Isla de Jagmandir, que alberga el palacio y hotel del mismo nombre.

Lago Pichola

– El Palacio de la Ciudad y su museo

El Palacio de Udaipur se sitúa sobre una colina a orillas del Lago Pichola y es el complejo real más grande y majestuoso de todo Rajastán.

Su construcción la inició el fundador de la ciudad, pero durante trescientos años muchos maharanás y maharajás añadieron nuevos espacios al palacio. Sin embargo, resulta difícil creer que los pasadizos, patios, jardines y salas fueron construidos en diferentes etapas, pues la armonía en la construcción es sorprendente.

Palacio de la ciudad

– El Templo de Jagdish

E templo de Jagdish es un templo hinduista de piedra minuciosamente tallada. Unas grandes escalinatas llevan hasta la puerta principal, donde abundan sadhus (personas que prescinden de todo placer terrenal para entregarse a la meditación, en búsqueda de la verdadera iluminación).

Entrar al templo significa ingresar en una nueva dimensión, llena de personas haciendo palmas, cantando y sacudiendo plumeros.

Templo de Jagdish

– El Fateh Sagar

El Fateh Sagar es un lago rodeado de colinas y bellas construcciones, favorito de los enamorados de la zona.

Si bien no es muy lindo en relación a las restantes atracciones de Udaipur, hay pocos turistas y muchas parejas locales; lo que lo convierte en un lugar tranquilo e inspirador.

Paseando por Fateh Sagar

– El Sajjan Garh o Palacio del Monzón

El Palacio del Monzón se encuentra a unos pocos kilómetros de Udaipur, sobre la cima de una montaña. Está abandonado y tomado por la naturaleza, por lo que es común ver monos por doquier. Sin embargo, ofrece una vista panorámica de los lagos de la ciudad, los palacios y los alrededores que superó mis expectativas.

– La Bagore-ki-haveli

Como dije con anterioridad, las havelis son antiguas mansiones. Esta particularmente ofrece, por las noches, un show de danza típica rajastaní, con artistas de gran talento y compromiso.

¡Me encantó!

En pleno show

– Subir en teleférico para ver desde arriba el atardecer

No soy muy fanática de los teleféricos, pero la vista de la ciudad es increíble. 

Un must en Udaipur.

Hospedaje

Me hospedé en el Hotel Jaiwana Havel por U$S30 dólares la noche. Es muy iluminado, limpio y desde su terraza se tiene la mejor vista de la ciudad y el lago.

No salí nunca a comer porque, si bien la comida en el hotel no era la mejor, la terraza ofrecía una vista panorámica insuperable.

4. AGRA

Llegué a Agra en tren pero, si bien hice mucha memoria, no tengo idea si el tren fue directo ni cuantas horas tardé. Lo único que recuerdo es que el  viaje se me hizo eterno porque estaba con vómitos, dolor de panza, de cabeza y cuarenta grados de fiebre.

Agra es una ciudad muy muy sucia, fea y llena de gente, con la única dicha de tener el Taj Mahal y el Fuerte Rojo (ambos imperdibles si se viaja a la India); razón por la cual me quedé solo un día.

Atractivos:

– Taj Mahal

El Taj Mahal es un complejo de edificios construido en el siglo XVII por el emperador musulmán Shah Jahan en honor a su esposa favorita, que murió en el parto de su décimocuarta hija.

Aunque el mausoleo cubierto por la cúpula de mármol blanco es la parte más conocida, el Taj Mahal es en realidad un conjunto de edificios integrados, entre los que se destacan mezquitas, fuentes, jardines y otras tumbas secundarias.

Es el principal destino turístico de India y una de las Siete Maravillas del Mundo, con lo cual hablar de su belleza y su majestuosidad resulta redundante. 

Cuando estuve en India estaba cerrado los viernes, así que es importante chequear esto.

Taj Mahal

– El Fuerte Rojo

El Fuerte Rojo es la fortaleza más importante de toda India y el  segundo lugar de visita obligada en Agra.

Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1983.

5. VARANASI

Llegué a Varanasi después de viajar trece horas en tren, saliendo desde Agra.

Varanasi es una de las siete ciudades santas del hinduismo y el principal centro de peregrinación de millones de devotos, ya que todo hinduista debe, al menos una vez en la vida, bañarse en el río Ganges para purificarse de sus pecados, limpiar el karma y liberarse del sufrimiento que genera la vida terrenal.

Se cree, además, que todo aquél que muera en la ciudad o cuyas cenizas del cuerpo incinerado sean depositadas en el río Ganges, queda redimido del ciclo de las reencarnaciones y entra directamente en nirvana, el estado de máxima liberación del sufrimiento y de todo tipo de atadura al que se llega al finalizar la búsqueda espiritual. 

Por esta razón en Varanasi  abundan ancianos y enfermos que quieren pasar sus últimos días en la ciudad santa, y cuerpos de muertos cuya cremación se realiza a orillas del río, a la vista de todos y en grandes fogatas.

Los pobres que no pueden costear la cremación y algunos otros que, en virtud de las propias creencias hinduistas, no pueden ser cremados (como los bebés) son arrojados directamente al río Ganges con una piedra pesada atada al cuerpo para que se hundan.

Como se imaginarán, la contaminación del agua es descomunal y el olor a carne quemada en el aire  muy fuerte.

Varanasi es también la ciudad de Shiva, Dios hindú al que se lo describe como un yogui omnisciente. Por ello está colmada de sadhus, que se  encuentran abstraídos del mundo de una manera inexplicable.

De todos los lugares que visité, me arriesgo a afirmar que es el más místico, espiritual e interesante. La religiosidad del pueblo hindú, que se vive en Varanasi en su máxima expresión, es tan inmensa y profunda que me hizo conmover hasta las lágrimas y creer, aunque sea por un momento, en la existencia eterna y libre de todo mal. 

Sadhus no tan sadhus

Atractivos

 – Perderse en los ghats

Los ghats son las escaleras que conducen al río Ganges. En Varanasi hay aproximadamente cien ghats en los que se desarrollan distintas actividades.

En algunos se realizan las cremaciones de los cuerpos, como el popular Manikarnika, donde las cremaciones se suceden los 365 días del año, siendo posible ver más de una decena de cremaciones en simultáneo.

También hay ghats ceremoniales como el Dasaswamedh, donde todas las noches se desarrolla la puja en honor a la diosa Ganga o Madre Ganges: un ritual con fuego, sahumerios, especias, flores y otras cuantas ofrendas de más de una hora de duración.

También hay ghats donde las mujeres lavan la ropa; otros en los que la gente toma baños…

Parece redundante decir que hay que visitar los ghats, pero lo pongo porque creo que es imprescindible perderse en ellos y dejarse llevar: ver, oler, escuchar y sentir sin límites (aún cuando nuestra mente occidental no nos permita comprender la profundidad de lo que sucede en ellos).

Hinduistas bañándose en el Ganges

Puja en honor a la Diosa Ganga

– Templo de Kashi Vishwanath

El Templo de Kashi Vishwanath es uno de los principales lugares sagrados dedicados a Shiva (uno de los dioses de la “Trinidad Hinduista”, que representa el papel del dios destructor), situado sobre la orilla occidental del río Ganges.

Se lo llama el “Templo de Oro”, puesto que su cúpula cuenta con alrededor de 800 kilos de oro; algo absolutamente impactante en un lugar tan pobre.

La entrada está prohibida para los extranjeros, así que hay que conformarse con verlo desde afuera. No te asustes si ves grandes cantidades de policías y militares: su presencia se justifica por una disputa por los terrenos entre musulmanes e hinduistas en virtud de la proximidad entre este templo y una mezquita.

– Caminar por la Ciudad Vieja

La Ciudad vieja se extiende detrás de los ghats en un laberinto de callejuelas llamadas galis, tan pero tan angostas que no entran vehículos de cuatro ruedas…

En los galis se puede ver de todo: tiendas, puestos callejeros, restaurantes, mendigos, turistas, niños, perros, vacas, toros. Caminar es casi imposible porque hay demasiado de todo y muy poco espacio, pero vale la pena.

– Ver el amanecer desde una barca sobre el río Ganges

Al principio la idea no me gustó porque quería mantenerme lo más alejada posible del río Ganges. No había ninguna posibilidad de que me caiga al agua, pero la sola idea de pensarlo me aterraba.

Aún así, y como el 100% de los turistas lo hacía, decidí levantarme cuando todavía era de noche para subir a un pequeño barco de madera y contemplar el amanecer desde el río.

No puedo dejar de recomendarlo: Varanasi se ve más interesante y mística de lo que es contemplándola a la distancia y en silencio.

Amanecer en el Ganges

DATOS ÚTILES

1. Requisitos para ingresar al país (si sos argentino, aunque deduzco que aplica para cualquier persona de América del Sur):

– Visa anticipada: el trámite es rápido y sencillo. La información la podés encontrar en la página de la Embajada de India en Argentina.

– Certificado de vacunación contra la fiebre amarilla: En Buenos Aires, podés vacunarte gratis en Sanidad de Fronteras, que queda en Ingeniero Huergo 690, de lunes a viernes de 10 a 15 horas. Hay  que ir con documento o pasaporte.

2. Mejor época para viajar: Entre noviembre y marzo (muy importante tener esto en cuenta por el tema de los monzones).

3. Idioma: India tiene 30 lenguas oficiales y acerca de 2000 no oficiales. De todas formas, la mayoría de la población habla Hindi. Como fue colonia inglesa hasta 1947, un porcentaje muy alto de indios habla Inglés, con lo cual la comunicación es fácil y fluida.

4. Moneda: Rúpia (U$1= INR64 aproximadamente). Todo es muy pero muy barato, pero hay que regatear. A título ejemplificativo, el primer día que llegué me tomé un rickshaw (es un triciclo a motor que se usa como taxi en India) y me quisieron cobrar INR800 por el recorrido. Le insistí para que me cobre la mitad y el chofer se ofendió y me bajó. Paré a otro rickshaw y me pidió por el mismo recorrido INR200. También le regatee y terminé pagando INR90.

Rickshaw

5. Medidas de protección: como ya comenté en otro post, en Buenos Aires funciona gratis un Servicio de Medicina del Viajero en el Hospital de Infecciosas Francisco J. Muñiz. Se puede pedir turno personalmente (Uspallata 2272) o por teléfono (11 4304 5554/2180 interno 231), de lunes a viernes de 8.30 a 12.30 hs.

Cuando viajé me asesoraron ahí sobre medidas básicas de protección (como comer siempre y sin excepción alimentos cocidos y tomar agua mineral, y sobre las vacunas que era recomendable ponerme).

Yo me di vacunas contra la Hepatitis A y B, contra el Tétanos, la Fiebre Tifoidea, el Polio y la Meningitis. Hice además el tratamiento oral contra la Malaria.

6. Hospedaje: se puede conseguir hospedaje por U$S5 la noche, aunque pagando entre U$S30 y U$S70 se consiguen muy muy buenos hoteles.

7. Comida: Comí en lugares lindos y confiables comidas típicas, abundantes y de calidad por U$S10, pero se puede comer por muchísimo menos.

A los turistas les recomiendan comer siempre comida cocida, y esta es por regla muy especiada, picante y pesada. No pueden irse de India sin probar el chicken tikka (pollo deshuesado al horno previamente marinado en especias y yogur… ¡para chuparse los dedos!)

8. Transporte: Particularmente, me moví en tren y en avión; porque me recomendaron no hacerlo en buses ni autos alquilados.

– Tren: la red ferroviaria es amplia y conecta casi todos los puntos del país; además de salir los trenes a horario y estar las estaciones muy cerca de los centros de cada ciudad. Además, como en cualquier lugar, tiene la ventaja de que se puede ir apreciando el paisaje.

Recomiendo llegar a las estaciones de tren con suficiente antelación porque son un caos; tener abrigo a mano porque a veces hace mucho frío; llevar cadena y candado para atar la mochila o bolso a algún lugar (hay muchos robos de equipaje); y ponerse alarmas a la hora aproximada en la que deberían bajarse del tren, porque nadie avisa cuando se llegó a destino (mucho menos si no es la última parada).

Hay varias clases. Yo siempre viajé pagando muy poco en AC2 (segunda clase con aire acondicionado). Esta categoría se caracteriza porque tiene compartimentos con cuatro camas separadas por cortinas, lo que permite ahorrarse una noche de hotel y dormir acostado. Eso sí, me tocaron trenes en los que los baños eran letrina y habían ratas. Como en la AC2 las camas son cuchetas, recomiendo sacar siempre la cama de arriba así se evita la cercanía con estos roedores.

Los pasajes de tren dentro de la India se pueden conseguir en Cleartrip y en la página oficial de trenes en India.

– Avión: hay vuelos MUY baratos en AirAsia, que es una aerolínea aérea económica. Yo utilicé también Kingfisher, pero me dijeron que quebró y no funciona más.

Eso sí, para viajar barato hay que volar con equipaje de mano, porque se cobran precios muy altos por despachar valijas (en los aeropuertos y estaciones de tren hay lockers muy accesibles para dejar las cosas si uno piensa irse dos o tres días a un lugar y volver a la ciudad de partida).

Estación de tren de Nueva Delhi – Pasillo del tren AC2 

9. Religión: en India la religión trasvasa los límites de la conciencia individual para repercutir en todos los ámbitos sociales. La mayor parte de la población es hinduista, aunque hay un porcentaje importante de yainas, sijes, zoroastrianos, bahaís, musulmanes y budistas.

10. Reglas de convivencia:

– Para los indios pueden ser altamente ofensivas las demostraciones de amor en público como besos y abrazos entre parejas.

– En algunos lugares es recomendable para las mujeres andar con los hombros cubiertos. Siempre con pantalones o polleras sueltas y largas.

–  Para entrar a la mayoría de los lugares hay que descalzarse.

Para despedirme, te dejo la impresión de A.L. Basham sobre la India, con la cual me siento plenamente identificada:

“…Hay algunas partes del mundo que, una vez visitadas, entran en el corazón y no se van. Para mí, la India es un lugar así. Cuando la visité por primera vez, me sorprendió por la riqueza de la tierra, por su belleza exuberante y exótica arquitectura, por su capacidad de sobrecargar los sentidos con la intensidad pura, el concentrado de sus colores, olores, sabores y sonidos. Era como si toda mi vida había estado viendo el mundo en blanco y negro y cuando se pone cara a cara con la India, todo lo experimentado es renderizado en brillante technicolor…”

Si querés saber qué cosas me pasaron en India te recomiendo leer “India: Perder el miedo”.

NAMASTÉ…

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2 comentarios en “India, el despertar de los sentidos

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